22/5/08

Ni especular ni ignorar


El domingo 18 de este mes Esquel amaneció totalmente cubierto por un espeso manto de nieve. Cientos de árboles sufrieron roturas de ramas. Cables caídos, nieve acumulada en calles y veredas. Las cuadrillas municipales y de la Cooperativa no daban abasto para atender tantas necesidades.
Un par de días después otra nevada copiosa, de aproximadamente 30 cm. se acumuló sobre lo que quedaba de la anterior. Aún no se había terminado de reponer la ciudad de roturas de árboles y otros inconvenientes; por lo menos 3 iglesias sufrieron averías en los techos, entrando agua, nieve y cenizas en los locales, arruinando las cosas, cuando nuevos problemas había que atender.
Aún hoy viernes 23, perdura la nieve, hay lluvias intermitentes, pronóstico de más nevadas, árboles rotos, líneas telefónicas sin reparar y una ciudad que no acostumbra limpiar la nieve de calles y veredas, donde los peatones tienen que vérselas como puedan. El aspecto es el de la vieja Esquel, la de antes, nieve por todos lados y el agua que no encuentra por dónde escurrirse. Un dato: bajo la nieve hay una capa de cenizas que como pintura sintética impermeabiliza el suelo impidiendo la correcta penetración del agua.
En la creación podemos encontrar la manifestación de la gloria de Dios. "Por medio de lo que Dios ha creado, todos podemos conocerlo, y también podemos ver su poder." (Romanos 1:20 BLA).
En este mes como nunca antes, percibimos que Dios ha manifestado su poder y que también la tierra está conmocionada y reacciona a todo el mal que le hemos hecho desde que estamos sobre ella. Bien dijo el profeta Isaías: "Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno. Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres." (Isaías 24:5-6 RV 1960).
Cuando hacemos este comentario nos referimos no solamente a lo que pasa en Esquel sino a lo largo y ancho del planeta. El hombre, en su obstinación, cegado por soberbia y egoísmo materialista-religioso rechaza una y otra vez el ofrecimiento de una salvación totalmente gratuita que Cristo le ofrece generosamente. Muchos pactos se establecieron en el Antiguo Testamento (de la Biblia) o antiguo pacto; todos ellos apuntaban a que se cumplan en la muerte expiatoria de Cristo en la cruz del monte Calvario. Desde allí, y desde el Trono de la Gracia con Cristo reinando a la derecha, fluye a través de los tiempos y hasta la consumación de éstos, el ofrecimiento de las buenas noticias (Evangelio).
¡Les ha nacido un Salvador! Ocurrió en Belén. Lo encontrarán envuelto en pañales. ¡Qué manera más humilde la de Jesús, el Rey, llegar así al mundo! ¿Cuál es la causa fundamental de la ira de Dios ahora? El que está por volver a la tierra de un momento a otro (puede ser dentro de minutos u horas, meses o años, o generaciones, mas los acontecimientos nos hacen prever este suceso como inminente), volverá majestuosamente en una nube, rodeado de Gloria y todos lo verán en todo el mundo. (Mateo 24:30; Apocalipsis 1:7).
Algunos se alegrarán y extenderán sus brazos al cielo, siendo arrebatados. Otros huirán y clamarán a las rocas y a las montañas para que los tapen y los oculten de la ira de Dios. Esta ira divina es a causa del rechazo a la oferta de salvación contenida en el evangelio de Jesucristo.
Es verdad que las calamidades han ocurrido a lo largo de toda la historia. Algunos dicen que las trompetas de Apocalipsis ya han sonado. Decía un pastor esquelense hace unos días: "Veo en las 7 trompetas dos elementos comunes: humo y azufre... elementos que cayeron sobre nuestra tierra en estos días..." Sin embargo aún los científicos nos dan pie para afirmar que la violencia de los tornados y tormentas ha aumentado en estos últimos años, y podemos ver que como nunca antes estos sucesos extraordinarios, y en algunos casos previsibles, en otros quizás no, se suceden sin pausa en todo el planeta. Es decir, pareciera que están llegando a un clímax, a un punto crucial y sin retorno donde el único retorno que tendrá lugar es el de Cristo a buscar a los suyos.
Vemos que -lamentablemente- la Iglesia cristiana en general ha perdido la expectativa del regreso de Cristo. No es éste un mensaje muy simpático para muchos cristianos, organizaciones cristianas, nos atrevemos a decir, incluso líderes. Se ha perdido, hemos perdido o nunca la tuvimos a esa santa expectativa del regreso de Cristo y el denuedo para predicar de la iglesia primitiva, que registra el médico Lucas en la segunda carta a Teófilo.
Sospechamos que hay mucho de planes humanos-carnales, proyectos grandiosos de las organizaciones "cristianas" en los que pareciera inoportuno el regreso de Jesucristo viniendo a cortar la carrera de muchos dirigentes, los planes de los hombres... Bien está escrito y dicho por boca divina: "Mis pensamientos no son los de ustedes." (Isaías 55:8).
¿Quién podría escudriñar la mente de Dios o enseñarle a El? No, si de una vez deberíamos humillarnos y clamar a Dios de lo profundo de nuestro corazón y arrepentirnos por tanta ignorancia que nos puede llevar a la muerte (Mi pueblo perece por falta de conocimiento). (Oseas 4:6). Clamar por las madrugadas y llorar por nuestros pecados y los de nuestra ciudad. Identificarnos con el corazón de Dios de alguna manera. Como canta el poeta: "Ayúdame a mirar con tus ojos, yo quiero sentir con tu corazón, no quiero vivir más siendo insensible, tanta necesidad, oh Jesucristo."
Alguien dijo por ahí que esto es "Escatología" (búsquese en un diccionario su significado). En algún momento hemos agarrado la Biblia y cual torta de cumpleaños la hemos cortado en porciones para repartir según el gusto de los comensales. Otros le llamaron "Teología" al estudio de Dios; y varios etcéteras. Nosotros creemos en la Biblia de tapa a tapa y no nos permitiremos especular con respecto al regreso de Cristo, pero tampoco podemos ignorar sus advertencias y el cuidado que nuestro Señor tuvo en enseñarnos y ponernos en guardia y sin dejar de mirarle a El, "el autor y consumador de la fe", (Hebreos 12:2) tener en cuenta las señales de su pronta venida y por lo tanto estar preparados.
No se trata solamente de "estamos haciendo lo que la iglesia debe hacer", eso es estar preparados dicen algunos. Creemos que se trata de una santa expectativa y de un denuedo del Espíritu Santo que todavía no parece manifestarse, (como en Pentecostés), para la predicación del Evangelio. Sacar la iglesia a las calles, menos reuniones, show y programas y más predicación callejera, más testimonio usando los medios de comunicación, entre los cuales la internet y todos sus recursos es aún un campo inexplorado o "del diablo" para algunos creyentes, pero listo para ser redimido inundándolo con las buenas noticias.
Deberíamos reconocer que aún somos irrelevantes en nuestra sociedad, y tener en cuenta que cuando nos comportemos como verdaderos marcianos por así decirlo, nos convertiremos en una molestia y ya lo somos. ¿Acaso no dice la Biblia que "nuestra ciudadanía está en los cielos"? (Filipenses 3:20) ¿Acaso no somos peregrinos y extranjeros en esta tierra? (1a. Pedro 2:11). Cristo a quien decimos seguir y obedecer, nuestro Señor y Salvador, no dijo acaso: "Mi reino no es de este mundo? (Juan 18:36) y "¿Hoy ha llegado el Reino de Dios?" (Mt 12:28).
Es que frente a un sistema que va en la dirección opuesta a la voluntad de Dios, los verdaderos cristianos seremos un blanco móvil. Molestaremos. No caeremos simpáticos. Si no fuera por el Amor de Dios hacia sus hijos, no podríamos atravesar esa leve tribulación momentánea.
Que ese Amor nos inunde y nos mueva, nos impulse a "ganar" esta ciudad para Cristo. Puede ser que aún vengan tiempos de refrigerio y vivamos quieta y reposadamente, puede ser. Pero no podemos dormirnos ignorando los tiempos, sin entender el Plan de Dios. No debemos especular corriendo graves peligros.
La misericordia de Dios y su gracia están vigentes y fluyendo de su corazón amoroso. Aún hay tiempo para que todos nos volvamos de nuestros propios conceptos, de nuestros propios caminos, de nuestros esquemas, estructuras y dogmas, a El y solamente a El, ricos y pobres, espirituales y materialistas, gente de iglesia y gente de no iglesia, creyentes y ateos gracias a Dios, todos. Hoy hay tiempo.
¡MAÑANA PUEDE SER DEMASIADO TARDE!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estuve viendo la página Web, tienen mucho trabajo y vida en lo que escriben. Os animo a seguir adelante!!. Un abrazo y bendiciones.
Blanca y flia
España

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