23/7/11

Cómo actúa la fe

"Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo". (Romanos 10.17).

Fe significa confianza. Confianza en una persona. En este caso hablamos de la Fe en Dios, de la confianza en Dios.

Ninguna persona llega a esta Fe, al menos que lea la Biblia o alguien le transmita el mensaje de salvación, el mensaje de la Palabra de Dios. Creo que todos los que estamos aquí reunidos estamos en esta Fe porque alguien nos habló de Cristo o alguien nos predicó el Evangelio; Dios usó alguna persona para que oigamos la Palabra de Dios.

La Fe en Dios viene por el oír el mensaje de Dios.¿Cuál es ese mensaje? Es el Evangelio, o se puede decir también: "Buenas noticias". Dios tiene buenas noticias para cada persona.

Este es el mensaje que predicamos:
1) Cristo vino al mundo en carne (Isaías 9.6; Juan 3.16).
2) Murió cargando con los pecados de la humanidad. (1a. Corintios 15.3)
3) Resucitó. (1a. Corintios 15.4)
4) Ascendió al cielo. (Lucas 24.50-51)
5) Regresará nuevamente. (1a. Tesalonicenses 4.16-17)

Dios te llamó por medio de la Palabra y a través de ésta nació en tu corazón la Fe en Cristo. La Palabra de Dios que él envió hará su trabajo en tu vida, no volverá vacía, hará el trabajo que Dios determinó que haga.

La Palabra de Dios, inspirada por el Espíritu Santo, es el único medido verdadero para transformar el corazón humano. Tu corazón. La salvación por la fe que predicamos, es un acontecimiento único, mientras que la renovación de la mente por la Palabra, es un proceso continuo.

Aceptaste a Jesucristo como tu Señor y Salvador, ahí Dios anotó tu nombre en los registros celestiales. Ya eres salvo.

Ahí también comenzó un proceso de transformación del corazón, de la mente, Dios quiere cambiarte y hacerte otra persona, una persona que irradie a Cristo, transformada en santidad, radicalmente diferente de la gente del mundo que no conoce a Cristo.

¿Quieres colaborar en este proceso en el cual actúa la Fe?

Tienes que zambullirte en la Palabra, estudiarla, leerla, escucharla, meditar en ella cada día. Ahí está la clave para mantener una estrecha e íntima comunión con Dios, un contacto personal con el Espíritu Santo.

Tienes que ser constante en el estudio de la Palabra. Tu fe crecerá en la medida que te alimentes de la Palabra de Dios. Tienes que dejar que la Palabra de Dios y el Espíritu Santo transformen radicalmente tu manera de pensar.
Tienes que renovar tu mente con la Palabra.

Así también podrás levantar las manos caídas y las rodillas paralizadas y caminar en Fe por el camino recto, sin tropezar ni caerte. (Hebreos 12.12-13).

EB

11/7/11

Edificando sobre la Roca

Mat 7:24 -27 “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”.

Tenemos aquí dos tipos de constructores; uno el prudente, otro, el insensato.
Dos elecciones diferentes,
Dos resultados distintos,
Dos tipos de suelos bien diferentes.


¿Quién es el constructor prudente?
Es el que oye la Palabra de Dios y la obedece.
Es aquel que no tan sólo es oidor, sino hacedor de la Palabra de Dios. El oír la Palabra necesita ir acompañado de un corazón preparado, dispuesto, una mente que tiene hambre y sed de Dios.

Uno de los nombres de Dios es “Roca”. En Génesis la Biblia declara de Dios: “…la Roca de Israel.” (49.24). El salmista declara: “Jehová, roca mía…” (18.2). Dios es la Roca, se lo menciona así cinco veces en un cántico del Antiguo Testamento, (Deuteronomio 32.4, etc). “…y la roca era Cristo”, afirma Pablo en una de sus cartas. (1ª Corintios 10.4). No quedan dudas quién es la Roca.

El prudente elige edificar sobre la Roca que es Cristo, la piedra fundamental de la Iglesia, la piedra sobre la cual hay que edificar la vida, el matrimonio, la Iglesia, la casa.

¿Quién es el constructor insensato?
El que oye la Palabra de Dios y no la obedece, se conforma con oír y vuelve a su casa satisfecho, le gusta ser bendecido pero luego vuelve a su estilo de vida mundano, religioso, viviendo como le sale, sin tener en cuenta a Dios en la vida real.
Escuchó la Palabra pero no preparó su corazón. Es solamente oidor. Elige edificar su casa sobre las arenas movedizas de este mundo. El constructor insensato no tiene base firme en su vida.

El constructor prudente, el que decidió hacer su casa sobre la Roca, el que se decidió por la base firme que es Cristo y allí cavó sus cimientos y colocó las bases, tuvo un resultado conforme a su decisión.

“La lluvia, los ríos y los vientos” son comunes a lo que edificaron tanto el prudente como el insensato. Los problemas, las aflicciones de este mundo, las enfermedades, las pruebas, luchas y todo tipo de dificultades vienen a dar tanto contra la casa que edificó el prudente como contra la que construyó el insensato.

Todo este tipo de cosas que acabamos de enumerar las tiene que enfrentar tanto el hijo de Dios como el inconverso.

Lo que marcará la diferencia en el resultado final, será el fundamento sobre el cual has construido.

Un fundamento no es lo que otros normalmente ven. Uno mira una casa y no ve los cimientos, porque están bajo tierra, no se ven pero están. Muchas veces nos enfocamos en el aspecto público de nuestra vida, lo que otros ven, en vez de enfocarnos en nuestra vida privada, lo que sólo Dios ve. Lo que somos cuando estamos solos, lo que nadie ve pero Dios sí ve.

Decimos: “Cristo es el fundamento, Cristo es la Roca”, pero esto no es tan sólo una declaración. Vamos a ver 3 elementos que tienen que ver con Cristo, o son parte de este fundamento que es Dios, este cimiento firme, estable, hay otros pero hoy vamos a ver tan sólo 3 que son muy importantes.

1) La Palabra de Dios
Colosenses 3.16 nos dice que la Palabra de Dios more en abundancia en nosotros.
La verdad sobre la vida se encuentra en la Palabra de Dios, no en nuestros sentimientos o circunstancias, no en lo que siento o cómo me siento.
Pablo declara en la carta a Timoteo que son las Escrituras las que nos enseñan, nos redarguyen, nos corrigen, nos instruyen en justicia. (2º. Timoteo 3.16-17).

Cuando vienen las tormentas de la vida; ¿a dónde vamos en busca de ayuda? ¿Estamos escudriñando la Palabra cada día? ¿Estamos invirtiendo tiempo en la Palabra de Dios?

2) La oración
La oración es hablar con Dios, es relacionarnos con El a través de Jesucristo, orar a Dios en el nombre de Jesús.
La Palabra de Dios nos manda: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” (Filipenses 4.6).
Dios desea que desarrollemos una vida de oración en nuestro lugar secreto, en nuestra habitación privada.
Posiblemente muchas veces el eslabón más débil de nuestra vida espiritual sea la oración, o mejor dicho; la falta de oración.

Somos activistas por naturaleza, vemos la oración como una interrupción a todo lo que queremos hacer.
Sin embargo, Jesús con todo lo que vino a hacer, a menudo salía de entre la gente, dejaba sus discípulos “y se iba a un lugar desierto, y allí oraba”, (Marcos 1.35).

¿Estás orando?
¿Tenés un lugar privado para orar a Dios cada día?
¿Cuánto tiempo estás dedicando a la oración diariamente?

3) El Espíritu Santo
Es fundamental ser llenos del Espíritu Santo. La Biblia nos dice: “No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu.” (Efesios 5.18).
La versión Reina Valera dice “no se embriaguen con vino”, que viene del idioma griego que quiere decir “estar lleno”.
La Palabra de Dios nos está alentando a llenarnos del Espíritu Santo.

Dios es nuestra fuente de poder, debemos permitirle al Espíritu Santo vivir en nosotros para poder dar mucho fruto.

La Biblia declara que nosotros no somos capaces de hacer algo por nosotros mismos, sino que es Dios quien nos da la capacidad de hacerlo. (2º Corintios 3.5).
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. (Filipenses 4.13).

Ahora veamos los resultados finales de las decisiones que tomaron dos tipos de constructores: uno prudente, otro insensato. Los resultados finales de construir uno sobre la arena, el otro sobre la Roca que es Cristo.
Cómo estas construcciones enfrentaron –y aquí podemos ver la casa como una figura de la vida, de nuestras vidas- cómo enfrentaron “la lluvia, los ríos, el viento”, o sea, las adversidades, las aflicciones, los problemas y las dificultades.

1) La casa del insensato no resistió cuando vinieron la lluvia, los ríos y soplaron vientos y dieron con ímpetu contra ella.
La casa se cayó completa.
Y fue grande su ruina.

Actualmente hay matrimonios destrozados, familias desunidas, vidas sin rumbo, personas sin fundamento estable, cayendo en la ruina.
¿Por qué? Porque han elegido las arenas movedizas de este mundo para edificar. Terreno fácil, blando, no hubo que trabajar mucho para cavar y poner los cimientos.
La religiosidad en cierto sentido es fácil, descansa en todo lo que el hombre cree que debe hacer para estar bien con Dios. Entre otras cosas, asistir a reuniones, oír la Palabra y no permitirle a Dios obrar un cambio en el corazón. Oidores y no hacedores.

2) La casa del prudente. Cuál fue el resultado. “Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó porque estaba fundada sobre la roca.”

Aquí hubo un trabajo que hacer. El evangelio de Lucas dice que este hombre cavó y ahondó en la roca. Seguramente no le fue fácil la tarea. Tuvo que invertir tiempo, esforzarse, perseverar, mantenerse firme en construir sobre y EN la roca, mientras veía a su vecino avanzar más rápido que él al construir en la arena. Tuvo que no desanimarse. Tuvo que orar, leer la Palabra, buscar a Dios, llenarse del Espíritu Santo.
Y enfrentó todas las adversidades y prevaleció porque si todo el mensaje se debe resumir en una corta declaración podemos decir para ya ir concluyendo: ES NECESARIO HACER LA VOLUNTAD DE DIOS, ESTO ES, CUMPLIR CON LO QUE DIOS NOS HA DICHO QUE HAGAMOS.

En estos tiempos todo será y ya lo es, conmovido, nada que no sea de Dios permanecerá. Las potencias mundiales están sucumbiendo, las grandes figuras públicas mundiales están cayendo, los dictadores más poderosos están siendo echados, los sistemas financieros y monetarios quiebran, los equipos de fútbol llamados “grandes” o “candidatos” también están cayendo. La tierra entera está temblando y sacudiéndose.

¿Quién permanecerá en pie entonces?

Sólo permanecerá quien esté fundado en la Roca, en Cristo. En El somos y nos movemos, de El viene el poder de Dios, la gloria postrera mayor que la primera en su Iglesia, sin Cristo nada, en Cristo y por Cristo todo ahora y siempre, ¡Amén!

7/7/11

Qué es lo que hay que buscar

Basado en el Evangelio de Mateo 6.25-33

Vivimos tiempos difíciles, donde a unos más que a otros les "cuesta" conseguir no sólo el sustento diario sino también hacer planes para el futuro.



En tiempos de Jesucristo tampoco era fácil. Para los que conseguir riquezas es fácil y rápidamente se enriquecen, también se les van fugazmente y las riquezas se les escurren como el agua de las manos.

En esta ocasión el Señor Jesús nos dice que no debemos preocuparnos, que no debemos afanarnos por las cosas materiales. La palabra original sugiere una distracción, una preocupación con cosas que causan ansiedad, tensión y presión.

Nos está diciendo que de nada sirve preocuparse.No se preocupen por la comida ni por la bebida, tampoco por la ropa que han de vestir. La vida es más que la comida y el verdadero alimento es el Pan de vida que descendió del cielo cuyo nombre es Jesús. Y el cuerpo es más importante que la comida material, el cuerpo es templo del Espíritu Santo.

El Señor usa ejemplos sencillos: miren los pájaros. No siembran ni juntan alimento para guardar. ¿Quién las alimenta? Dice que el Padre las alimenta. Y si El alimenta las aves, cómo no habrá de proveer para quienes valen mucho más que las aves: nosotros?

¿Ha visto Usted alguna vez, caer en picada algún pajarito por anemia o desnutrición? En todo tiempo andan por aquí y por allá, cantando, y en su canto alaban a Dios que los creó, les dio vida y los alimenta. Llega el día, comienzan con sus cantos, luego se alimentan con todo tipo de alimentos que el Padre les da... y siguen cantando.

Dice la Palabra de Dios: NO SE PREOCUPEN.

Nadie podrá añadir centímetros a su estatura ni prolongar una hora el curso de sus días. El Señor además, nos dice que miremos las flores del campo, donde hay tanta variedad de colores, y hermosura, y que estas flores, estos lirios del campo se visten con mayor gloria que la que tuvo el rey Salomón, famoso entre los judíos de haber sido el más rico y de mayor esplendor.



Y la hierba del campo hoy está y mañana no está. Pero Dios la viste así, con esa gloria y diversidad. Y con nosotros: ¡Dice que hará MUCHO MAS! ¿Cuánto? ¡Mucho más!

Declara la Palabra que Dios es capaz de hacer TODAS las cosas MUCHO MAS ABUNDANTEMENTE de lo que nosotros pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, el poder de Dios que construyó el Universo, lo que vemos Dios lo hizo de la nada por la Palabra de su poder. (Efesios 3.20).

No se preocupen...



Jesús no nos dice que no nos ocupemos, que dejemos de trabajar y producir, dice: No se preocupen, de tal manera que estos pensamientos los desenfoquen de lo que realmente hay que buscar.

Los que no tienen a Cristo, los paganos, ellos sí buscan todas estas cosas, nunca están satisfechos, no tienen paz, no tienen esperanza, andan sin Dios y sin Cristo, corriendo de aquí para allá afanándose por las riquezas mundanas y pasajeras.

El Señor aquí dice. Yo conozco tus necesidades, yo sé qué es lo que estás necesitando, no te va a faltar nada. (Salmo 23.1).

"Echa sobre Jehová tu carga y él te sustentará. No dejará para siempre caído al justo." (Salmo 55.22).

Para tener una relación sana con el Señor debemos estar libres de ansiedades por las necesidades diarias.

El Señor mismo nos dice que es inútil: I-N-U-T-I-L; que te afanes, que te preocupes, nos demuestra que esta actitud no es necesaria, ni fructífera ni conveniente para un hijo de Dios.

El es quien nos da paz, Jesús es nuestra paz y esa paz no significa ni indiferencia frente a las cosas, ni entrar a holgazanear, dejar que todo pase, "que sea lo que sea". La paz de Dios sobrepasa todo entendimiento humano, va más allá de nuestros límites mentales. (Juan 14.27, Filipenses 4.7).

David oró: "Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos." (Salmo 57.1)

¿Qué es lo que hay que buscar entonces? La respuesta está en el versículo 33.

En lugar de estar preocupados por las cosas materiales, nuestro interés debe ser buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia, sabiendo que al hacerlo, Dios que es Fiel, responderá fielmente al pacto de esta manera: "TODAS ESTAS COSAS SERAN AÑADIDAS".

Confía en el Señor, descansa y espera en El, sigue confiando, deja fuera todas las dudas, desecha los malos pensamientos, Dios está al control, El no te dejará ni te desamparará.

EB
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