26/9/10

Ha llegado la hora, hoy es el día

Lucas 4.16-19.

Jesús en el púlpito de la sinagoga

Luego de haber resistido a Satanás en el desierto, Jesús empieza su ministerio. Va a la sinagoga "como era su costumbre", él no dejaba de congregarse "como algunos tienen por costumbre", (Hebreos 10.25) y allí en la sinagoga toma el rollo del profeta Isaías y lo lee.

Pero más que leerlo, declara quién es El. El Ungido de Dios, el Mesías prometido. Siglos, profetas y generaciones habían pasado, incluso el mismo Isaías. Y un día en un rincón de un pueblito ignoto, en el lugar menos indicado para dar a luz un bebé, nacía Jesucristo, el Hijo de Dios. Lo que Dios ha declarado para tu vida, se hará, pase lo que pase. La Palabra de Dios tiene un gen imposible de modificar, porque está destinado a producir cosas nuevas y tremendas en las vidas de las personas que creen en Jesucristo.

Y allí en la sinagoga Jesús se da a conocer como el Mesías. Bien declara Juan "a los suyos vino y los suyos no lo recibieron", (Juan 1.11), porque los oyentes aquel día, pensaron algo así como: "¿este hijo de vecino qué se cree, acaso no es el hijo del carpintero?" Y se volvieron encendidos en ira contra el Hijo de Dios intentando quitarle la vida.

Jesucristo había declarado que su venida es para "anunciar las buenas nuevas", el Evangelio, las buenas noticias. Hay esperanza, hay una salida, hay solución. El no vino a condenar al mundo, "sino para que el mundo sea salvo por él", (Juan 3.17)y esa luz que alumbra a todo hombre llegó desde aquel oloriento establo en Belén, "para que nadie se pierda", (Juan 3.16).Pero los hombres prefirieron las tinieblas, eligieron y muchos eligen aún hoy en día seguir viviendo en oscuridad, no quieren venir a la luz para que sus malas obras no sean reprendidas y queden en evidencia. (Juan 3.19-20).

Cristo ungido para dar buenas noticias a los pobres. A los que aún teniendo todo no tienen nada y necesitan -como todos- de la esperanza y vida que hay en Cristo, de la limpieza y perdón de pecados que sólo se encuentran en El.

Anuncia que vino a sanar a los "quebrantados de corazón", aquellas personas engañadas, estafadas, abusadas, violadas, que sufrieron la traición y son víctimas de la mentira, del fraude y la desesperanza, cosas que han rasgado su corazón, que han herido su corazón. Jesús vino para pasar su aceite sanador por esas heridas, restaurando, sanando y haciendo todo nuevo. (2ª Corintios 5.17). Los que se creen sanos no tienen necesidad de médico y seguirán con su religión, abrazados a su yo, incluso algunos llevarán a su tumba el peso de no haber reconocido a Cristo yéndose a una eternidad oscura, tenebrosa y terrorífica.

Jesús vino para liberar a los cautivos. Hay tanta gente atada, presa, cautiva de las etiquetas con las que los demás los han catalogado. Esposos que atan a sus esposas. Mujeres que esclavizan a sus hombres menoscabándolos, despreciándolos cada día. Padres que maldicen a sus hijos tan sólo con palabras hirientes y duras, construyendo muros que los hijos no pueden escalar ni para mirar qué se ve del otro lado. Ataduras de abuso, cadenas de violencia y desprecio. Se rompen en el Nombre de Jesús. La unción que viene de El pudre todo yugo, libera a los cautivos, saca de las prisiones a los presos, viene la liberación, el año del jubileo, paga las deudas, vuelve todo a cero. No hay condenación. Borrón y cuenta nueva.

Los ciegos pueden ver ahora. Los que están cegados por las vendas mágicas de las sectas y de las religiones, de las prácticas hechiceras de adivinación y brujería. Los cegados por la religión y por dogmas de hombres. Los ciegos que tienen ojos y no ven, los ciegos espirituales, los ciegos físicos. Jesús viene para darles luz, y ojos para que vean. No hay más ciegos.

A los oprimidos les llega la hora de la liberación. Cristo está aquí. Basta de opresión. No más opresión por "el qué dirán", (la opinión de los demás), no más opresión por las deudas, no más opresión por la falta de esperanza, no más opresión de la miseria. Cristo vino para liberarte.

Este es el día, esta es la hora y este es el año "agradable" del Señor para tu vida. Al que cree todo le es posible. Dios que abrió el mar y el río para que su pueblo cruce como por tierra seca, el que con 5 panes y 2 peces alimentó a más de cinco mil personas, el que hizo llover pan en el desierto, el creador y sostenedor del Universo, El es y será, desde y hasta la Eternidad, el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. No hay Dios como Él, ni hay otro dios fuera de El. Sólo El es Dios.

EB

11/9/10

Completos para hacer la obra de Dios

"A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo". Efesios 4.12

Katartismos reparar algo dañado, completar, calificar

Esta palabra está hablando de los dones espirituales que funcionan en un cuerpo, el cuerpo de Cristo, que es la iglesia, habla de los ministerios para edificar el cuerpo de Cristo. El ministerio es servicio. Ministerio no se trata solamente de lo que hace un selecto grupo de líderes, sino de aquella obra que hace y debe hacer cada miembro de la Iglesia.
Pero hoy el Señor me ha dado esta palabra en cuanto a lo material.

Nosotros tenemos que comunicar las buenas noticias, el Evangelio poder de Dios para todo aquel que cree. Jesucristo es el Evangelio y éste es la Palabra de Dios, y Jesús es la Palabra encarnada y la Palabra de Dios está en la Biblia donde El se nos revela a través del Espíritu Santo.

Somos embajadores de Cristo, somos sus representantes, no es aquel señor que está rodeado de púrpura y pompa e idolatría en Roma. Todo aquel que es nacido de nuevo es un hijo de Dios y su discípulo, y como tal debe dar a conocer las maravillas de aquel que nos sacó de las tinieblas y nos trajo a su luz admirable.

Debemos dejar bien representado a Dios en nuestro carácter, testimonio, conducta, fe y obra.

Debemos dejar bien representado a Dios en todo lo que tiene que ver con lo material, con las finanzas y las posesiones.

Para llevar a cabo el ministerio, para hacer la obra de Dios necesitamos edificios, muebles, necesitamos vehículos, necesitamos dinero. Es común ver en las películas de Hollywood a los cristianos manejando autos que tosen, que largan humo, que se quedan en el camino, que están viejos, despintados y desarmándose. En Argentina muchas veces lo vemos en la vida real. No es para condenar a nadie que tenga un vehículo destartalado, yo también tuve cierto tiempo uno, producto de un mal negocio hecho con un “amigo” y “hermano en Cristo”.

Delante de la gente vamos a hablar de un Dios grande, poderoso, proveedor, multiplicador, que da semilla al que siembra y pan al que come, que multiplicó los panes y los peces, que abrió en dos el Mar Rojo para que pase su pueblo, y no vamos a estar con la ropa comida por polilla, llena de agujeros y con un auto que larga humo negro y de la portada no pasa, no te lleva a ningún lado.

Dios quiere prosperarnos. Dios quiere prosperarte, bendecirte, multiplicarte, llenarte, colmarte de bendiciones. Miren: en menos de un mes hemos salido a la luz, alquilamos este local que estaba “pelado”, le hemos puesto cortinas, se instaló una cocina, una heladera, un espejo en el baño, se le puso iluminación, Dios nos dio un vehículo nuevo, otro hermano se anotó en un plan para tener su auto nuevo, sé que otra hermana está por cambiar su auto por un modelo mejor y ambos los usamos para la gloria de Dios.

Dios nos da todas las cosas en abundancia y bien dice el apóstol Santiago en su carta, en el capítulo 1, verso 4: “…que seáis perfectos y cabales sin que os falte cosa alguna”. Esto me habla de plenitud, de llenura, de algo completo, desarrollado. Cuando nos faltan como se dice “cinco para el peso” no estamos completos, no tenemos llenura, eso se puede llamar escasez. Dios nos ha dado un país rico, lleno de oportunidades para los que deseen prosperar. Que no vivamos en estrechez económica, ni en ruina material, ni en miseria.

Entiendo que para el ministerio debemos estar completos sin que nos falte nada. Porque nuestro tesoro no está en las cosas materiales, en las posesiones ni en el dinero. Nuestro tesoro está en Cristo, donde estamos escondidos y con él estamos sentados en lugares celestiales para gobernar y ejercer autoridad y dominio.

Imagináte un pastor que no llega a fin de mes porque la Iglesia no lo sostiene, porque la iglesia no diezma, imagináte un pastor que tiene que andar a pie, con los zapatos rotos porque su auto está en el taller y no lo puede sacar porque no tiene con qué pagar. ¿Qué clase de embajador de Cristo es este pastor y su iglesia? La gente podrá burlarse de la Iglesia, del pastor y no tendrá ganas de estar con un fracasado. Bien dijo Pablo que no debemos dar a nadie ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado, no sea desacreditado.

Es por eso que Dios nos da abundantemente y sin reproche, nos da para que demos no para que guardemos y se lo coman las polillas, nos da para dar, más bienaventurado es dar que recibir pero el que da siempre va a recibir, porque siembra y la mejor tierra para sembrar es en el Reino de Dios. Acá sabés que tu siembra hará producir fruto a 100 por uno. Por cada semilla que siembres, la producción será ciento por uno. Pedro le dijo a Jesús: ¿nosotros qué recibiremos? El le dijo que iban a recibir cien veces más por cada siembra que hicieron. ¿Qué banco te va a dar ese interés? Sólo el Banco Jesus Brothers, del Reino de los cielos te puede dar semejante interés.

Si este mes porque ofrendaste, porque diezmaste, porque sembraste con tu compromiso, otras personas pueden aquí encontrarse con Cristo y pasar de muerte a vida, ver su vida y su familia transformadas, qué bueno, cómo Dios no va a dejar pasar eso. ¡Dios te recompensa! Dios te seguirá dando y dando.. y podrás gozarte y llenarte de su Espíritu siendo testigo del obrar de Dios en este lugar.

Dios quiere completarte, Dios desea que estés lleno, que tengas prosperidad en todo así como prosperas en el conocimiento de Cristo, debemos entender que la prosperidad no es en un solo aspecto de la vida, sino en todo, es algo cabal, completo. La prosperidad viene para lo intelectual, lo académico, lo laboral, en tu profesión, en tu oficio, en tu vida de comunión con el Señor, en tu testimonio y predicación, en las posesiones, en lo financiero, en lo material.

¿Cómo iremos a las naciones? ¿Cómo enviaremos misioneros a Asia, o algún lugar del planeta, lejos o cerca si no le pagamos el pasaje, los trámites, si no le enviamos un sostén mensual para su vida, familia y trabajo? ¿De dónde saldrá el dinero para ir a Paso de Indios a plantar árboles y predicar el Evangelio?

Te animo a que tengas fe, y que la pongas en marcha, en acción, te aliento a que creas la Palabra y actúes en consecuencia, te animo a que vayas por más, que no te quedes estancado. Dios quiere perfeccionarte, Dios quiere completarte, llenarte, para que desarrolles un ministerio, para que hagas crecer su obra.

EB
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