14/10/14

La Misericordia triunfa sobre el juicio

El Apóstol Santiago afirma que "No habrá compasión para quienes no hayan tenido compasión de otros, pero si ustedes han sido compasivos, Dios será misericordioso con ustedes cuando los juzgue." (Santiago 2.13). En sintonía con la oración modelo que enseñó Jesús cuando dice: "Y perdónanos nuestras deudas, (ofensas, pecados), como también nosotros perdonamos a nuestros deudores", (a aquellos que nos hacen mal), (Mateo 6.12).

Si hay alguien que es compasivo, y misericordioso en el Universo y nadie como El; es Dios, quien envió a su Hijo para que toda persona que en él cree, no se pierda, sino que adquiera la vida eterna, (Juan 3.16). La Humanidad en pecado nada puede hacer para estar en amistad con Dios (Salmo 103.3-5; 2ª Corintios 5.20) si no pasa por la cruz, donde Jesucristo entregó su vida (1ª Timoteo 2.6) y luego en la tumba resucitó; (Romanos 14.9).

En una ocasión a Jesús le trajeron atropelladamente una mujer acusada de adulterio, por lo visto la acusación era real. Todos querían matarla a pedradas, pero Jesús escribía en tierra mientras uno a uno iban dejando caer sus amenazas al suelo y se retiraban acusándoles su conciencia ya que ninguno estaba libre de pecado.

El Señor Jesús se acercó a la mujer y le preguntó por los que la acusaban "¿Nadie te ha condenado?" ; "Nadie, Señor", respondió la mujer. Y Jesús le respondió: "Ni yo te condeno, vete y no peques más." (Juan 8.1-11).

¿Es Jesús cómplice del pecado? ¿Son la Misericordia y el Amor de Dios atributos de la Gracia divina compatibles con el pecado y el no arrepentimiento? ¿Podemos tomarnos de la Misericordia para justificar una vida de pecado, contraria a los mandamientos de Dios?

Dios no cambia. (Malaquías 3.6); "Yo, Jehová, no cambio". Esta Palabra se refiere a su naturaleza y a su carácter que nos es transmitida en sus principios, estatutos, mandamientos, leyes físicas, naturales y espirituales.Cambiará la forma en la que El se manifiesta o en cómo el trabaja con el hombre a través de la Historia, Dios es soberano y hace como El quiere.

Hoy asistimos al cambio de leyes, cada vez hay más leyes y decretos humanos, donde se llama a lo malo bueno y a lo bueno malo y se legaliza lo inmoral, se justifica al delincuente (el que delinque) y se buscan muchos atenuantes no siendo firmes frente a las manchas que afectan la sociedad tornándola en algunos lugares de la tierra como sitios donde directamente no se puede vivir en paz. 

La noticia del día que los medios tratan como mejor les conviene dan cuenta de una "fuerte señal de aceptación a los homosexuales en la iglesia católica". en el sínodo de obispos que se realiza en el Vaticano en tanto el Evangelio verdadero practicado en campos de concentración en Vietnam y Corea del Norte, en la persecusión de México y la libertad en otros países del mundo, nunca ha tenido que debatir si acepta o no acepta a los homosexuales, porque el amor de Dios nos dice en Juan 3.16 "para que TODA persona", y toda es toda.

Es decir, el amor de Dios con el que El nos ama (Romanos 5.8) y que excede a todo entendimiento (Efesios 3.14) ama también al adúltero, al homosexual, al asesino, al violador, nos guste o no nos guste.

Lo que nunca la Palabra de Dios va a decir es que justifica esos pecados o que Dios hará la vista gorda y va a recibir a todos los que quieren vivir la vida a su manera (como cantaba Frank Sinatra) en opuesta dirección jonástica a lo que un Dios amoroso, justo y santo espera y demanda de nosotros.

Dios recibe a cada pecador que acude a El creyendo en su Palabra, admitiendo su triste situación y clamando por un cambio como aquel ciego junto al camino gritaba: "Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí", pero nunca podremos esperar su perdón y reconciliación si no nos arrepentimos y corremos a El. Y menos entrar en la Vida Eterna.

Efesios 4.14 nos advierte en estos tiempos confusos: "Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error." 

Seamos sensatos, el mundo cambia, Dios no cambia, los hombres quieren ser mas "buenos" que Dios. ¡Imposible! Dios no cambia. 

Su Palabra es contundente y clara:

 "¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se dejen engañar; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto eran algunos de ustedes; mas ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios." (1ª Corintios 6.9-11) 

 Dios no cambia.
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