17/11/14

Levantando la voz profética en Chubut

Esta palabra fue dada textualmente en el 2º Encuentro del Foro de Seguridad del 13 de noviembre en el Salón Blanco del Hotel Tehuelche en Esquel por el Pastor Esteban Blanco. Estaban presentes vecinos de la ciudad, operadores políticos, funcionarios, comerciantes, gremialistas, concejales, empresarios, jueces, abogados. El intendente de Esquel, Rafael Williams,  el diputado (y ex-gobernador de Chubut) Mario Das Neves, y políticos del partido de Esteban Echeverría. La mesa de los oradores estaba compuesta por el cura párroco Rodolfo Costa Heredia, el Pastor Esteban Blanco (Presidente del Concejo Provincial de Pastores, Presidente del Concejo de Pastores de Esquel), el especialista en seguridad Néstor Franco, (asesor del gobierno de Bs. As)., el Dr. Diego Molea, Rector de la UNLZ, Franco Peláez (Fundador y Presidente del Foro de Seguridad) y el escribano Juan Cruz Lagos (Foro de Seguridad).

El cura Rodolfo Costa Heredia compartió la parábola del buen samaritano animando a los presentes a hacer lo mismo que aquél.
Tanto lo que habló el cura como la palabra declarada por el Pastor fue ignorado por la prensa local pero sabemos la repercusión espiritual que tiene la Palabra de Dios pues hará lo que tenga que hacer y no volverá vacía.

La Palabra dada por el Pastor Esteban Blanco:

Buenas tardes, que Dios los bendiga. Hago mías las palabras de los profetas para hablar proféticamente, para decir lo que no me gusta y que a algunos les puede caer mal o no gustarle. Dice lo que he escrito:

“Escuchen gobernantes y autoridades, escuchen dirigentes que abominan la justicia y tuercen el derecho, que edifican con sangre y con injusticia, que juzgan por soborno, que consultan a adivinos y brujos, con sacerdotes que instruyen por un sueldo y profetas que predicen por dinero apoyándose en el Señor y diciendo: ¿No está Dios entre nosotros? ¡No vendrá sobre nosotros ningún mal! 

A ustedes les corresponde conocer el derecho, amar el bien y odiar el mal. 
Algunos de los presentes, en primera línea, los políticos

Pero el mal ya vino y se consume las familias, deshace los matrimonios y desparrama a los hijos sumiéndolos en confusión y desamparo.

Si quieren que Dios bendiga la ciudad, si desean que vengan tiempos de refrigerio a nuestra provincia y nación, vuélvanse a Dios y El se volverá a Ustedes. Dejen la hipocresía y cambien de actitud.

Le han dado la espalda a Dios y pretenden que haya paz y seguridad, (dicen no me alcanza el tiempo para buscar a Dios), por eso aumentan la rapiña, los que asolan la tierra y atacan a los habitantes para robarles la vida, narcotizados, alienados en un sistema que todo lo permite y aprueba.

Otros quieren acallar la conciencia cumpliendo con los ritos religiosos sin saber que Dios los está buscando desde el principio para amarlos y para darles una vida plena y con propósitos eternos.

Como un Cromañón permanente las tragedias alumbran otras tragedias por haberle dicho a Dios en Argentina: “no te necesitamos”.

Y tenemos algunos que llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo, teniendo las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, lo amargo por dulce y lo dulce por amargo. ¿Acaso no saben que un liderazgo corrupto es la causa de la caída de una ciudad, de una nación?

Existen esos dirigentes rebeldes y cómplices de ladrones, que aman el soborno, van tras las recompensas no haciendo justicia al huérfano ni atendiendo la causa de la viuda, pero apoyando y avalando homicidas que se van de paseo a Tecnópolis cuando deberían estar en la cárcel.

¿Seguridad? ¡Claro que queremos seguridad!

Pongan cámaras en todos los edificios y calles, pero si el Señor no cuida la ciudad, en vano hacen guardia los vigilantes, en vano madrugan ustedes y se acuestan muy tarde comiendo pan de fatigas. Amen a Dios y Él cuidará de ustedes y les dará un verdadero descanso.

Nuestros niños y jóvenes desfallecen de hambre por las calles de nuestra ciudad: hambre de verdadero amor, hambre de paternidad, hambre de propósitos, hambre de modelos, hambre de valores.

Buscan y no encuentran, por eso los vemos a plena luz del día en la plaza, fumando droga antes de ir a la escuela o cuando salen de la escuela.

Alguien les vende, alguien produce, alguien o más que alguien; muchos en diversas áreas de la vida de la ciudad de Esquel, de la provincia de Chubut y de la nación Argentina hace la vista gorda y más que la vista, engordan sus cuentas bancarias mientras se mueren nuestros jóvenes.

Nuestros jóvenes buscan y no  encuentran, por eso algunos hasta hoy, unos pocos,  pero que son demasiados, (alrededor de veinte en Esquel), han terminado con su vida dejando sumidos en el dolor a las familias y en algunos casos apareciendo como ejemplos a imitar por jóvenes que no encuentran lo que los mayores deberíamos darles para que tengan seguridad y se proyecten al futuro.

Necesitamos educación, necesitamos empleo, necesitamos producción, necesitamos trabajo digno, necesitamos vivienda digna. Necesitamos seguridad, que los homicidas, los violadores, los narcotraficantes, los proxenetas, estén en la cárcel.

Pero sobre todas las cosas necesitamos que nuestros dirigentes se vuelvan a Dios. Porque la justicia engrandece a una nación pero el pecado es la afrenta de una nación.

Y en verdad todos nosotros necesitamos volvernos a Dios de todo corazón y cambiar de actitud para que vengan tiempos de verdadera dicha para nuestra ciudad y para nuestro país.”


(Miqueas 3.9-11; 3:1-2; Isaías 5.20; Salmo 127.1-2; Lamentaciones 2.19; Santiago 4.8; Proverbios 14.34)






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