6/1/16

2016 AÑO DEL AVIVAMIENTO Y DEL JUBILEO


 ISAIAS 42.1-3
“He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.
No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.
No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.”

En este caso la Palabra de Dios habla de Cristo.

 Aquel que siendo Dios se hizo siervo (Fil. 4.7).

Aquel de quien se oyó una voz desde los cielos, en su bautismo en el Jordán que decía: “Este es mi Hijo Amado en quien tengo contentamiento” (Mateo 3.17).

Aquel de quien el profeta clama diciendo:
“El Espíritu del Señor Dios está sobre mí, porque me ha ungido el Señor para traer buenas nuevas a los afligidos; me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros.” (Isaías 61.1).

ISAIAS 57.15
Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.

Traerá justicia a las naciones sin violencia. El poder sobrenatural del Espíritu Santo lo hace. Aquella nación que se rinda a los pies de Cristo lo experimentará.

En este nuevo año 2016, Año del Avivamiento, es un año, una nueva oportunidad que no sabemos si se repetirá porque el tiempo del cumplimiento de las promesas de Dios es hoy así como la respuesta a su Palabra es sí y Amén, en este nuevo año:

La restauración comenzó.

Dios termina la obra que empieza. Dios no deja las cosas a medio hacer. Dios es Fiel para cumplir lo que El ha prometido.

Hay una caña cascada, una caña quebrada, semipartida, donde hay vidas que han sido quebradas y que pensaron que todo estaba terminado Dios viene a tu vida para decirte yo no voy a desecharte, yo no dejé de pensar en vos.

Con amor eterno te he amado. Jehová se manifestó a mí desde lejos, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te he atraído a mí con mi gracia.” Jeremías 31.3

Dios te ama con un amor a toda prueba, un amor fuerte, un amor persistente, un amor que lucha a brazo partido por vos, un amor que no se oxida, un amor verdadero, el amor de Dios es así, así Dios te ama.

El no viene para quebrar la caña cascada.

El no ha venido para apagar el pábilo humeante. Alguno dice yo tenía fuego de Dios en mi vida, yo era una persona entregada, consagrada a Cristo pero me enfrié.

Este es el año en que el fuego no se apagará, el fuego de Dios en el Altar siempre estará ardiendo, el fuego del Espíritu Santo encenderá una llama en tu corazón, bautizándote, llenándote, moviéndote, levantándote.

¿No ves un pábilo humeante, una llamita que apenas está encendida? Pero Dios está haciendo cosas nuevas y las trae a luz, (Isaías 43.19); hay que verlo, hay que declararlo, escribirlo, hacerlo, vivirlo, tomarlo en el poder de la Fe que Dios te ha dado.

No veo un pábilo humeante, veo una llama encendida, veo el fuego de Dios transformando vidas, cambiando corazones, sanando heridas, levantando al caído, liberando oprimidos, sacando de la cárcel a los presos.

ESO VEO.

Cristo por medio de la verdad viene para traer Justicia. Jesucristo es la Verdad. (Juan 14.6)

¿Has  pasado por situaciones terribles que nunca imaginaste, la tragedia tocó tu familia, una separación, deudas, acciones de hombres que con injusticia detienen la verdad?

Con el profeta Miqueas puedes declarar este año: “El me sacará a luz, veré su justicia.” (Miq. 7.9 y vers 7) Mas yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá.”

El se llama Fiel y Verdadero y con Justicia juzga y pelea. Apoc. 19.11

Este es el Año del Jubileo. Así lo declaramos, así comenzó proféticamente. Si te deben tienes que perdonar, si debes te perdonarán.

El secreto de la oración modelo: “Perdónanos así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.”  (Mateo 6).

Si, es verdad que se refiere a las ofensas, pero también le cabe a las deudas financieras. Acordate de la parábola de los dos deudores. (Mateo 18).

Si lo crees, decláralo para tu vida y para tu familia. Año del jubileo, cuando se perdonan todas las deudas, año de la liberación de la esclavitud de las deudas, año del perdón, donde voy a perdonar viejas ofensas y no las voy a sacar más a luz, las perdono, aplico la sangre de Cristo y las tiro a la basura.


Ese perdón te trae liberación y liberará a la persona atada. Año del Avivamiento, porque cuando hay perdón hay avivamiento. Año del Jubileo, porque Cristo ya ha perdonado todas tus deudas, no trates de cobrarte lo que te deben porque Cristo te perdonó mucho, perdona así también de la misma forma a los demás.



HEBREOS 4.14-16

Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos. Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.

(Predicada esta Palabra en Esquel el domingo 3 de enero de 2016)
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