Còmo contar los dìas

Enséñanos a contar nuestros dìas de tal forma que traigamos al corazòn sabidurìa.
Es la oraciòn del varòn de Dios, de Moisès, que leemos en el Salmo 90.
En estos dìas de conmociòn, de augurios para nada venturosos acerca de lo que viene. En un tiempo donde se exalta la juventud y se deja de lado a otras generaciones, donde los paràmetros que antes se mantenìan fijos en nuestra sociedad se han caìdo, y todo parece estar en cuestionamiento.
En una època donde se corre y parece tambièn que el reloj avanza màs ràpidamente....
La Palabra de Dios nos trae un tiempo de quietud, de meditaciòn, de parar la pelota usando un tèrmino futbolero.
¿Còmo traer al corazòn sabidurìa? ¿En què gòndola del supermercado la podemos encontrar?
El principio de la sabidurìa es el temor de Dios y el temor de Dios es obedecerlo a El, no es tenerle miedo a Dios, porque el perfecto amor echa fuera el temor y si amas a Dios tu amor puede ser imperfecto, pero el Amor de Dios que en sì mismo El ES amor, es perfecto, por lo tanto no hay temor, no hay miedo. Pero sì hay temor, lo que equivale a decir, honra, respeto, devociòn, entrega, obediencia, consagraciòn, santidad.
Hoy la oraciòn de Moisès es mi oraciòn, puede ser tambièn la tuya. En el mismo salmo encontramos que nuestra vida segùn el lìder israelita, es considerada como la hierba que a la mañana està fresca, lozana, llena de vida, y por la tarde se encuentra marchita, ajada, decaìda, triste, cansada...
Entonces vivamos esta corta y breve vida de tal manera que la vivamos con sabidurìa y en temor de Dios. Disfrutando cada instante, gozàndonos con lo que Dios hace en nosotros y a travès de. Caminando por la senda que El ha trazado, un camino angosto, difìcil pero donde El nunca se ausentarà.
Un camino donde se nos ha prometido que la Gloria para este tiempo serà mayor que la que ya pasò. Donde veremos cosas que ojo no vio ni oido oyò ni a nadie se le ha podido ocurrir. Cosas hermosas, tremendas, gloriosas.
Miles de personas viniendo a Cristo, hogares transformados, pero màs aùn, nuestras propias vidas totalmente transformadas por el obrar de Cristo, y en una mayor cercanìa a El.

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