20/7/09

La pereza

Uno de los enemigos con los cuales debemos batallar muchas veces es la pereza.

Jesús dijo que aquellos que deseen seguirlo y vivir una vida de servicio para él deben tomar su cruz. (Mateo 10: 38-39). Hay preocupados por no perder la vida, la perderán, otros afanados por encontrarla, sólo si la buscan en Cristo la encontrarán.

Dios nos llama a trabajar para él y con él. En estos últimos tiempos, "tiempos peligrosos", el mundo va llegando a su fin y nosotros, la Iglesia esperamos la gloria del Señor que prometida para estos últimos tiempos será mayor. Somos peregrinos, estamos de paso.

En este caminar debemos cuidarnos de caer en la pereza. Salomón dijo: "La pereza hace caer en profundo sueño, y el alma negligente padecerá hambre." (Prov. 19.15).
También dijo: "Como la puerta gira sobre sus quicios; así el perezoso se vuelve en su cama." (Prov. 26.14)

La cama a veces se vuelve nuestra peor enemiga. Hay cristianos que estarían dispuestos a renunciar a muchas cosas, pero no al sueño aún cuando éste sea excesivo.

Cama y televisión, peligrosa combinación...

El diablo está contento mientras pueda tener atado a la cama a los cristianos, por dormir bastante, pagan el precio de desatender sus obligaciones y llevan una vida indisciplinada y desordenada.

Es entonces cuando la persona comienza a descuidar la oración, sus deberes y responsabilidades, la lectura de la Biblia, y comienza a dejar de congregarse.

Pero la Palabra de Dios nos dice que tenemos que andar bien despiertos, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. (Efesios 5.16).

La pereza da origen a excusas muy creativas para justificarla pero las consecuencias materiales de ésta son la ruina.

Las consecuencias espirituales son más drásticas. (Prov. 24:30-34). Una persona puede caer fácilmente en el engaño y aún perder la vida eterna: Hebreos 6:11-12.

La pereza es amiga de la crítica y de los pecados sexuales. Si no, miremos a David, acaba de dormir la siesta, se estira, se pone el salto de cama, bosteza, sube a la terraza y mira allí abajo a Betsabé, desnuda, bella, codiciable, bañándose con desenfado a la vista de la terraza del rey. El rey que debería estar en el frente de batalla está ocioso.

Ya sabemos cómo sigue la historia: 2a. Samuel 11.

Es tiempo de dejar las comodidades, buscar la santidad, guardar los mandamientos de Dios, velar en oración, aprovechar bien el tiempo, congregarse, estar en comunión, buscar a Dios, cumplir bien con el trabajo encomendado, testificar, esforzarse: Josué 1.9.

Dios te bendiga


EB

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