16/4/09

Lo más importante

Un pastor que ministra en el continente asiático nos compartía la Palabra de Dios ayer.
Es tremenda la responsabilidad que como Iglesia de Cristo tenemos los hijos de Dios, frente al mundo y más aún en la situación actual.

Es la época donde se origina gran confusión frente a diversas posturas que levantan los títulos para exaltar a las personas, y exageran aspectos de la doctrina como la "teología de la prosperidad" negociando los valores del Reino de Dios por la mercancía del mundo.

Me hacen reflexionar los conceptos del pastor. El decía que para Dios son tan importantes las personas que El se hizo hombre y no debemos olvidar que en Jesús estaba también el Padre y el Espíritu Santo. Vino a nacer como un mortal más, en un lugar muy humilde, un pesebre, un lugar donde el ganado era guardado para pasar la noche, con todas las connotaciones y aromas que ello implica. Allí nació Jesús.

En sus poco más de treinta años de vida Jesucristo se mezcló entre todo tipo de personas, pobres, ricos, religiosos y no religiosos, cobradores de impuestos, prostitutas, en el templo, en la calle, en el mercado, con las mujeres, con los hombres, con los niños. En su vida El nos enseñó que es más importante servir que ser servido, dar que recibir y llegar a ser capaz de poner la vida por otros.

El lo hizo, en una cruz...

Cuando estuvo en esa cruz fue tan misericordioso que bajó a predicar a los espíritus encarcelados que habían oído la predicación de Noé. Difícil de entender...pero así lo atestigua la Palabra.

Hoy en día parece extenderse una gran preocupación en ministros y en cristianos en general por el lugar físico donde reunirse, el equipamiento (computadoras, data show, equipos de sonido, pantallas, luces incluso, instrumentos musicales, etc.) Otros que no hace falta nombrarlos pero que quieren parar el sufrimiento enfatizan en la parte comercial de la religión, venden piedras, perfumes, reclaman el diezmo y en cima engañan a la gente, son los delincuentes de la fe y de la superstición.

Jesús dijo destruyan este templo que en tres días lo levantaré, es verdad que se refería a sí mismo, pero los discípulos y algunos que escucharon entendieron que hablaba del edificio y un poco era una expresión irónica pues en ocasión de los discípulos admirar el edificio Jesús les anticipó que no iba a quedar "piedra sobre piedra" que todo iba a ser destruído.

¿Què es lo más importante? El "templo", los equipos, el presupuesto, tener radios, programas de tv, escuelas, universidad, luces, alfombra, marketing?

Sin dudas que debemos aprovechar todos los medios que Dios pone en nuestras manos para extender su Reino, no estoy en contra de los medios tecnológicos, ni que la Iglesia funde escuelas y universidades, tenga radios o emisoras de tv como gracias a Dios ocurre, todo lo contrario.

Pero, yendo al punto, Jesús demostró que lo más importante son las personas. Cuando nació la Iglesia allá por Pentecostés, estaban reunidos en el Aposento Alto, se reunían por las casas, vivían en santa expectativa, orando, ayunando, en un mismo espíritu, unánimes y recibieron el bautismo del Espíritu Santo!

¿No será que tenemos que volver a esos tiempos, recuperar ese espíritu de la Iglesia primitiva?

¿No será que tendremos que dar cuenta a Dios por invertir tanto dinero para nuestros propios proyectos en vez de invertirlos en la mies, en el mundo no alcanzado, en los que se mueren de hambre en la India, en Africa, y encima sin Cristo sin Fe y sin Esperanza?

Incluso dentro de nuestras propias fronteras tenemos tanta hambre y miseria y pueblos que necesitan el Evangelio en toda su plenitud, que se enfrentan al exterminio, como los Tobas, incluso ahora frente a la amenaza diaria del dengue la situaciòn es aún más grave.

Pero qué bueno es saber que como personas somos lo más preciado para Dios.

El te ama con amor eterno. No importa tu condición, El te ama. No importa lo que hayas hecho, El te ama. No importa tu edad, ni tu apellido, tu clase social, tu raza, El te ama y vino al mundo por vos.

Si aún no has recibido a Cristo es hora que lo hagas. Te aconsejo hacer esta oración conmigo: "Padre, reconozco que soy pecador, que te necesito. Reconozco que me amas, que has enviado a Jesús por mí. Perdona mis pecados, lávame con la sangre que Jesucristo derramó en la cruz. Quiero recibirte ahora como mi Señor y Salvador. Anota mi nombre en el Libro de la Vida. Me comprometo a seguirte, a ser tu discípulo, a servirte, a amarte. Te doy gracias por tu amor y por tu perdón. En el nombre de Jesús, Amén."

EB

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