18/10/08

Las cosas que ùltimamente nos conmovieron


Un accidente en ruta uruguaya

El domingo 21 de setiembre mi hermano Juan (42), con toda su familia: (Sandra su esposa (41), y sus hijos Rocìo (12), Tomàs (9) y Brisa (7) viajaban en su auto particular por una ruta uruguaya rumbo a Colonia. El viaje para descansar y distenderse, se transformò en tragedia. A la altura de Ombùes de Lavalle, el Wolkswagen Fox mordiò la banquina en una curva, cruzò la calzada, chocò contra una alcantarilla y -segùn cuenta mi hermano que estuvo consciente todo el tiempo- dio alrededor de 6 tumbos.
Lamentablemente, en el acto fallece mi sobrino Tomàs quien es despedido del vehìculo y mi cuñada Sandra, tambièn queda tendida fuera del auto, ambos no llevaban puesto el cinturòn de seguridad.
Juan y sus hijitas llevaban el cinturòn y quedaron dentro, saliendo del auto por sus propios medios, no sin sufrir fracturas, fisuras y golpes en el cuerpo pero no en la cabeza.
Serìa largo contar todas las peripecias, el pronto auxilio de gente del lugar, la tardanza de las ambulancias, las llamadas que mi hermano hacìa desde su celular cuando llegò este vecino argentino con sus hijas para ayudar.
Digamos que fueron dìas de mucho dolor y zozobra, Sandra sufriò daños cerebrales irreversibles y estuvo una semana internada en el Hospital Evangèlico de Montevideo, conectada a un respirador automàtico, sin responder a los estìmulos. Mientras, oràbamos y esperàbamos tanto un milagro del Señor como que tambièn El se la podìa llevar, aunque deseàbamos su regreso.
Finalmente la llevamos de nuevo a Argentina donde por unas horas estuvo internada en una clìnica privada a pocas cuadras de su domicilio, en Gualeguaychù. Allì falleciò el 30 de setiembre por la mañana y antes, donò parte de sus òrganos asunto en lo que trabajò el Incucai.
Bajo una fuerte lluvia y truenos, despedimos a nuestros seres queridos rodeados de la familia, compañeros de trabajo, amigos, y curiosos.
En el velatorio le pedimos a nuestro hermano Felipe que diera una Palabra de Dios e hiciera una oraciòn ante la presencia de muchos testigos.
En el entierro pudimos escuchar la Palabra de boca del Pastor Pedro Segovia, de la UAD de Gualeguaychù.
Antes, sacamos los dos fèretros de la sala velatoria con gran dolor pero con esperanza, cantando:

"Tu fidelidad es grande
Tu fidelidad incomparable es
Nadie como tù, bendito Dios
Grande es tu fidelidad..."

Luego volvimos a cantar en el cementerio...

A travès de este medio expresamos el agradecimiento para con los compañeros de trabajo de mi hermano Juan, de la Aduana tanto de Colòn-Paysandù como los de Gualeguaychù: Josè Tarifa, Josè Francia, Julio Boladeres, Nilda Cristina, el compañero Mendez, el amigo Tito Villalba, asì como Julio y Paco; de Gualeguaychù los esfuerzos inclaudicables de Carlitos Caballero, Daniel Heiler, el amigo Pancho Carballo, "Coca" Ester Ferroni ("màs que una compañera, una hermana mayor"), todos los compañeros de la Aduana de Gualeguaychù, la comunidad educativa de ENOVA, la comunidad toda de la ciudad, las compañeras de Sandra de la Escuela Guillermo Rawson; el constante apoyo incondicional y preocupaciòn del amigo personal de Juan, secretario de interior del gremio SUPARA Rubèn Alvarez; los denodados esfuerzos del Dr. Sancinetti para trasladar a Sandra en aviòn sanitario del gremio de la Aduana; agradecimiento a los facultativos que intervinieron, al estanciero de Uruguay, a la policìa uruguaya que juntò todas las pertenencias hasta la moneda màs pequeña y se la alcanzaron a mi hermano. Al intendente de Gualeguaychù, al concejal y amigo de Concordia por màs de 16 años; Daniel Cedro, al amigo Daniel Bottelli, al cònsul argentino en Uruguay Alejandro Lamarque, "un caballero de los de antes"; a Juan Aguirre un amigo de la infancia, a los hermanos Segovia de los monoblocks de la plazita Zorraquìn, a los vecinos de mi hermano, a los hermanos en la fe en Jesucristo de varios lugares de Argentina y España que estuvieron orando y algunos continùan orando, a los pastores que alojaron a miembros de la familia en Montevideo y los que nos visitaron en el Hospital, a los tìos, primos, hermanos, etc. etc.

Sobre todas las cosas agradecemos a Dios por su eterno Amor y Fidelidad. No entendemos muchas cosas que nos pasan pero reconocemos su soberanìa, fidelidad, amor y misericordia. Consuelo, fe y esperanza en sus promesas verdaderas.
A Èl sea toda la Gloria, Respeto, Honor, Alabanza. Oramos por el consuelo del Espìritu Santo para mi hermano Juan y sus hijitas y todos los corazones dolidos sean sanados y fortalecidos en el nombre de Jesùs.

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