28/6/10

Somos hijos de Dios

Leemos 1º Juan capítulo 3 versículos 1 al 10.

En Romanos 8 verso 13 se nos dice que si vivimos conforme a la carne moriremos, pero en cambio, si por el Espíritu hacemos morir las obras de la carne, ¡Viviremos! Nuestro espíritu, clama: "Abba, Padre! ¡Papito! Nuestro ser anhela la Presencia de Dios.

Y aunque pasemos por grandes dificultades o tribulaciones, todo ello no se compara en nada con lo que Dios nos tiene preparado en El. Entonces no hay problema ni lucha ni dificultad, ni la muerte, ni la vida, ni lo alto, ni lo bajo, ni ángeles, ni demonios, nada ni nadie que nos pueda apartar del amor de Dios manifestado en Cristo.

¡Dios tiene preparado lo mejor para tu vida!

En esto se ha manifestado el amor, que El trazó un plan para desarrollar en tu vida porque al venir a Cristo ya has sido justificado, al ser limpiado con la sangre de Cristo, de ser enemigo de Dios, has pasado a ser amigo de El y a estar en paz con El.

Esto el mundo no lo experimenta, no lo conoce, no lo tiene, por eso está como está, y por eso el mundo te va a aborrecer. Si al Maestro han aborrecido y rechazado, acaso vas a pensar que como discípulo de Cristo vas a ser más que tu Maestro y no vas a encontrar rechazo y oposición?

Cuando algo es de Dios no sólo genera adhesiones, genera rechazos también.

Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad ya nos han sido dadas por el divino poder de Cristo, El puso a nuestra disposición preciosas y grandísimas spromesas y por ellas vamos a llegar a participar de la naturaleza divina.

Estas promesas incluyen la Segunda Venida de Cristo, un nuevo cielo, una nueva tierra, la entrada amplia y generosa al Reino de Dios, lugar donde mora la justicia. Dios quiere que estemos profundamente unidos a Cristo y así disfrutar de las bendiciones y beneficios de tal relación.

Estas promesas son un incentivo para vivir en santidad, no busques la santidad, siembra para la carne y cosecharás corrupción. Busca la santidad sin la cual nadie verá a Dios, siembra para el Espíritu, deja que el Espíritu Santo controle, inspire y gobierne tu vida y cosecharás vida eterna.

Seremos partícipes de la plenitud de Dios, ahora, como de su gloria futura, para eso debemos huir de la corrupción que hay en el mundo.

Dios mantennos en tu gracia, líbranos de caer en tentación, ayúdanos a entender tus planes, a vivir en la santidad que nos permitirá conocerte más y más y disfrutar de tu compañía, de todos tus beneficios, ser participantes de tu gloria en este tiempo presente y en el venidero. Que recibas toda gloria, honra y poder ahora y siempre, y te damos gracias de todo corazón. En el nombre de Jesús, Amen.

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