18/6/10

El divino showman y algo para pensar...

Dice Dante Gebel en su libro "El código del campeón":

"Hace poco, llevé a un famoso productor de espectáculos a un servicio cristiano. El se considera un "seguidor de lejos" del Señor. Nunca había visitado una iglesia. Se dedica a montar y hacer la puesta en escena de grandes obras de teatro en Broadway y en las capitales más importantes del mundo. Su concepto del show es potencialmente elevado. Nos conocimos en nuestro más reciente proyecto evangelístico, logramos cierta amistad, y aceptó mi cordial invitación a un servicio dominical.
"Media hora después de lo anunciado, dio inicio la reunión. Alguien probó los micrófonos una y otra vez, mientras los músicos improvisaban y afinaban los instrumentos frenéticamente. El baterista parecía quitarse los nervios de una mala semana encima de su instrumento, antes de comenzar la primera canción. Finalmente, un joven nos invitó a ponernos de pie y comenzó la alabanza. La primera canción duró unos doce o catorce minutos, la repetimos una y otra vez, primero las mujeres, luego los hombres, todos juntos, a capella, con palmas, sin palmas, todos juntos otra vez.
"Mi amigo estaba serio. El muchacho que dirigía el servicio nos pidió que abrazáramos a dos o tres personas y le dijéramos algo así como "Prepárate para la unción que vendrá esta noche sobre ti y te dejará lleno de gozo..." y no recuerdo qué más.
"Mi amigo estaba más serio aún. Otra canción. Ninguno de los músicos sonreía, más bien parecía que estaban en trance, o en el peor de los casos, pensando en otra cosa.
"Pasó otra persona y nos volvió a pedir que le dijéramos algo al que estaba a nuestro lado y a dos o tres personas alrededor. Luego pidió un aplauso. El tecladista no entendió la seña del cantante y entonces pidió otro aplauso, que le daría el tiempo para explicarle la seña al músico.
"Mi amigo me dijo al oído que se retiraba.
"Mientras se abría paso a la salida, oía con asombro, que el joven anfitrión les volvía a pedir que le dijeran algo al de al lado y que luego tendrían que saltar y dar unos gritos de guerra.
"En nuestra cultura, era un gran servicio de alabanza, digno de recordar. Para quien acababa de ingresar a la iglesia por primera vez, era un enorme grupo de improvisados, sin creatividad, ni sentido común.
"Como es muy educado, trató de disculparse, pero me interesé en su punto de vista. Reconozco que pude haber tomado un atajo religioso. Pude haberle dicho que "él no entendía las cosas del Espíritu" y también pude haberme convencido de "que no resistió la gloria y la unción". Pero preferí ponerme en su vereda, y tratar de oírlo. Quizá podría aprender algo.
"Me sorprende", dijo, "que no haya nada preparado, ensayado, principalmente si es para Dios, como dicen. Por otra parte, cuando contrato músicos, tienen la obligación, por contrato, de sonreír mientras actúan. Ellos...solo tocaban. además -agregó- los vi desconcertados, sin ideas de cómo seguir".
"Me quedé en silencio y ensayé alguna explicación. Pero me percaté de que hacía falta una reforma. Un cambio drástico y radical de nuestros dogmas y costumbres.
"Si una película se extiende más de dos horas, sentimos que nos embota el cerebro, lo mismo pasa si un espectáculo va más allá de la hora y media. Pero somos capaces de tener cinco o seis horas de servicio.
"Cierta vez llegué como predicador invitado a un país muy querido, donde se realizaba un congreso en el estadio principal. La reunión comenzó a las diez de la mañana, y eran las cinco de la tarde y habían desfilado tres oradores sin interrupción, yo era el cuarto.
"Predique tranquilo", me dijo el anfitrión a modo de consuelo, "aquí la gente está acostumbrada". Pero la multitud no estaba "acostumbrada". Tenía un hambre voraz y un cansancio mental insoportable. "El corazón resiste lo que la cola aguanta", suele decir un predicador amigo.
"Los saludé con amabilidad y los envié a descansar, luego de enterarme que habían estado allí por siete largas horas.
"No tenemos creatividad, escasea el sentido común. Programamos servicios y congresos para nosotros, pero espantamos al inconverso. Realizamos eventos dirigidos a quienes se supone que entiende lo que quisimos hacer, pero olvidamos al que no nos conoce ni comprende lo que queremos hacer o decir."

Gebel, Dante. "El código del campeón. Siempre que quieras podrás cambiar tu estrella." Editorial Vida. 2007. (páginas 141-144).

Al respecto, me pregunto:
1) ¿Por qué casi siempre y muy frecuentemente en todo lugar de congregados, hay que predicar un mini sermón para levantar las ofrendas y diezmos y/o explicar lo que se está por hacer y algunas veces aclarar que nadie está obligado a hacerlo?
2) ¿Es necesario siempre orar por la ofrenda? Es decir, si no se hace; ¿Dios se ofende o estamos olvidando algo elemental?
3) ¿Es necesario también siempre al compartir la "Santa cena", bendecir el pan, después bendecir el vino? Es decir, ¿qué pasa si no se hace esa parte, el pan y el vino no estarán bendecidos, le caerán mal a alguien o peor aún, Dios se enojará?
4) ¿Para qué se hacen las coreografías en los cultos donde jóvenes hacen flamear banderas y danzan delante de la congregación? ¿Para animar a los asistentes a danzar? ¿Para entretenerlos? ¿Para la gloria de Dios? Digo, porque muchas veces son los únicos que danzan, los únicos que pueden moverse en el lugar utilizando para ello varios metros cuadrados mientras el resto de los fieles están apretujados sin siquiera poder moverse sin empujar a alguien o sin correr el riesgo que se vayan por el suelo carteras, biblias o algún efecto personal...

Nadie se ofenda por las preguntas. Qué bueno es poder preguntar y cuánto mejor sería encontrar respuestas sinceras, verdaderas y sabias sobre todas las cosas.

Coincido con Dante Gebel que en nuestra cultura "evangélica" hacemos muchas cosas por costumbre, sin pensar casi, improvisadamente, religiosamente muchas veces, el que por primera vez viene a "nuestras reuniones" no entiende nada, a veces se espanta, la verdad que necesitamos un VAU y una NRT: un Verdadero Avivamiento Urgente y una Nueva Reforma Total.

Que Dios te bendiga...

EB

1 comentario:

Anónimo dijo...

DANTE GEBEL ES UN SHOWMAN, TODA LA VIDA VIVIO DE LOS SHOWS CRISTIANOS MONTADOS DESDE SU PRODUCTORA. A MI SIEMPRE ME GUSTARON LOS SHOWS DE DANTE, FESTEJE LOS CHISTES HASTA QUE ME DI CUENTA DEL TREMENDO NEGOCIO MONTADO EN SU NOMBRE.
CREO EN UNA VERDADERA REFORMA DE ACUERDO A LA BIBLIA. POR EJEMPLO EFESIOS 4:11 Y SEGUIR EL DISEÑO ORIGINAL, NO POR ESTUDIAR EN UN INSTITUTO BIBLICO UNO ES UNGIDO DE DIOS, (AUNQUE HASTA HOY YO ESTUDIO) LA UNCION VIENE DE ARRIBA Y LOS DONES Y EL LLAMAMIENTO SON IRREVOCABLES. LAS QUE SI SON TOTALMENTE REVOCABLES SON LAS DENOMINACIONES Y SUS ESTRUCTURAS MUERTAS....EL AVIVAMIENTO EMPIEZA POR MI...POR MI...PRIMERO POR MI...

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