23/8/09

El llamado de Dios contiene propósitos eternos

Hoy me gustó reflexionar sobre el llamado de Dios a varios de sus siervos que nos anteceden en la Patria Eterna. Entre ellos me detuve en la vida de Abraham; cuando la Biblia da cuenta que Dios "había dicho"; es decir, que Dios ya le había hablado y lo había llamado. Este llamado incluía:

1) Salir de su tierra, es decir de su patria, dejar su residencia, abandonar su lugar, el lugar de sus ancestros, sus raíces, su origen.
2) Salir de su parentela, dejar sus parientes, su papá, mamá, para aplicarlo a nosotros podríamos decir: "cortar el cordón umbilical, dejar la teta", el tenía que salir de su tribu, de su familia.
3) Salir "de la casa de tu padre", donde tenía una herencia, donde estaba protegido, seguro, donde seguramente iba a continuar la tradición familiar, el oficio de su padre, el nombre y el prontuario de su padre.

Todo esto se encuentra en el libro de Génesis, capítulo 12, versículos 1 al 3.

El llamado incluía una GRAN BENDICION: Si Abraham obedecía, lo que damos gracias a Dios y a Abraham porque lo hizo, él iba a recibir estas promesas, estas bendiciones; y las recibió:

1) Haré de ti una nación grande.
2) Te bendeciré
3) Engrandeceré tu nombre
4) Serás bendición
5) Bendeciré a los que te bendigan
6) Maldeciré a los que te maldigan
7) SERAN BENDITAS EN TI TODAS LAS NACIONES DE LA TIERRAAAAAAAAAA!!!!!!!

Mi corazón arde al recibir esta Palabra, oro para que cada lector de ellas aquí también tenga esta experiencia. Cuando Dios llama hay que obedecer, cuando Dios nos llama es porque tiene un GRAN propósito con nuestras vidas. Obedecer su llamado hará que ya no seamos los mismos, obedecer su llamado dejará una marca en la Historia, no fuimos llamados a que con nuestros glúteos calentemos los asientos de determinado lugar, no DIOS NOS HA LLAMADO PARA COSAS GRANDES.

Pero para Abraham, el padre de la Fe no debe haber sido fácil abandonar su tierra, su familia, su tribu, a su padre y a sus hermanos, tal es así que pareciera que no obedeció tan inmediatamente a este llamado y tal es así lo que digo y entiendo, que cuando obedeció, se llevó consigo a su sobrino Lot, lo cual le trajo muchos problemas a Abraham.

Imagino al patriarca abrazado a su padre ya anciano, mojando su hombro con lágrimas, temblando y saliendo de un lugar idólatra a una nueva tierra "que yo te mostraré", sin ninguna carta geográfica, sin ningún mapa, sin gps, no sé si ya se había inventado la brújula, lo que sí tenía -seguramente- un bastón, y lo que sí tenía como del tamaño de una semillita de mostaza era FE.

Me gustaría encontrar este viejito a la vuelta de la esquina para agradecerle y darle un abrazo y por qué no, que me insufle a mí más de su Fe, esta Fe que mueve montañas. (Ya sé que la Fe viene de Dios, pero decime si no se fortalece tu Fe cuando te abraza un ungido de Dios!).

Algunos parecen no entender, Jesucristo dijo que no podemos poner en lugar de él a ninguna noviecita por más sexy que sea, o encantadora, ningún noviecito por más galán, caballero y preparado que sea, no podemos poner primero a papá, mamá, abuela, abuelo, tío, ni nadie de la familia antes que Jesucristo.

Eso es lo que dice la Palabra. ¿Pero cómo, no es que Dios inventó la familia? Sí, El inventó la Familia pero ésta debe navegar por el mar de sus propósitos haya bonanza, tormentas, o niebla, luz u oscuridad, pues sino no se puede llegar a buen puerto en la vida, no se pueden alcanzar los propósitos de Dios. Cuando los lazos familiares son más fuertes que el lazo que nos debe atar al discipulado con el Señor Jesús, estamos cerrando la puerta a la Tierra Prometida, le cerramos la puerta a la bendición, al cumplimiento de las promesas de Dios y podemos caer en el abismo.

Abraham dejó todo, quizás tuvo misericordia de su sobrino que por razones que no me voy a detener ahora, él resolvió llevarlo... por eso es el Padre de la Fe (porque salió sin saber a dónde iba) y ese pueblo bendito que Dios formó: el nuevo Israel, somos nosotros, y todas las familias de la tierra y nosotros hemos sido bendecidos a través de su descendencia: Jesucristo.

Nótese que Israel como estado, como nación, y pueblo no ha sido abandonado ni dejado fuera de los propósitos de Dios. Bendigo a Israel, bendigo a los judíos y doy gracias por ser uno de ellos y doy gloria a Dios por ser también del nuevo Israel.

El llamado está. La respuesta no debe tardar. El precio debe ser pagado pero al fin y al cabo, Cristo pagó TODO en la cruz. Sin embargo, yo pongo una parte, El pone la otra. La tierra está delante, llena de enemigos pero son más las promesas, habrá idas, venidas, subidas, bajadas, avanzaremos dos casilleros, retrocederemos cuatro o cinco, pero tomaremos envión, avanzaremos, seguiremos, perseverando, caminando, subiendo, hasta llegar al cumplimiento del propósito divino en el Reino de Dios.

EB

1 comentario:

Anónimo dijo...

HOLA PRIMOOOO¡¡¡¡ LA VERDAD QUE LA VIDA DE ABRAHAMMM......PADRE DE LA FE ...ES UN EJEMPLO PARA TODOS Y...NOSOTROS TAMBIE SALIMOS ENUESTRO LUGA ,DE NUESTRA PARENTELA A EL LUGAR QUE NOS HA TRAIDO ....ESPAÑA ...SABIENDO QUE EL NOS GUIARA Y NOS LLEVARA AL PAIS QUE ME PROMETIO .
SOLO ESPERAMOS EN EL Y TAMBIEN BENDIGO AL PUEBLO DE DIOS ISRAEL
PERO DIOS HA PUESTO FE EN MI CORAZON Y FE PARA CREER QUE DIOS TIENE TAMBIEN HIJOS ENTRE EL PUEBLO ARABE ¡¡ PORQUE DICE SU PALABRA QUE HABRA DE TODO PUEBLO Y NACION Y TODA LENGUA CONFESARA QUE JESUCRISTO ESL SEÑOR¡¡¡ALELUYA ¡
BUENO ESTA BRA ME IDENTFICA Y QEEL SÑOR NOS GUIECOMO A HABRAHAM¡¡¡ UN SALUDO Y QUE DIOS LOS BENDIGA¡¡¡

PRSCILA ***

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