¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com

21/8/11

¡Celebramos la vida de Theda!

La fundadora del Ministerio Pro Evangelización al Niño en Argentina, Perú y Bolivia, más conocido en nuestro país como Liga Argentina Pro Evangelización del Niño (LAPEN), Theda Krieger, partió al encuentro de su Señor, hoy 21 de agosto de 2011, a los 102 años y con más de 85 años de servicio dedicada a alcanzar la niñez con el Evangelio de Jesucristo.


Maestra rural y maestra jardinera. Misionera. Pionera del trabajo evangelístico con la niñez. Dedicada. Humilde. Servicial. Amada por niños y grandes. Visionaria. Una mujer que al celebrar sus 100 años de vida exhortó a quienes la honraron, diciendo: “Hablen a los niños de Cristo. Ellos necesitan conocerle hoy.”

Theda sabía lo que decía, sabía que no eran palabras huecas. Todo lo contrario fue su motor durante toda su vida. Nació en San Nicolás, provincia de Buenos Aires. Hija de misioneros norteamericanos. Ideó un método de fácil entendimiento para explicarles a los infantes las grandes verdades bíblicas, el conocido y reconocido “Libro sin palabras” donde a base de colores cuenta la historia más desafiante del mundo. A sus 99 años publicó su segundo libro y hasta casi sus últimos días viajó lo que su salud le permitió visitando lugares, conociendo más niños a quienes compartir la verdad de Jesús y alentando a maestros y maestras de escuelas bíblicas a laborar con fe y dedicación por los hombres y mujeres de mañana.

El 7 de agosto de 2009, LAPEN celebró sus 100 años en el templo de la Iglesia de la Puerta Abierta, presidida por Juan Pablo Bongarrá. Allí Theda confesó: “Me ha llegado el tiempo de plantar bandera y necesito que me reemplacen”.

Si escuchar aquella confesión causó un impacto, el desafío que vino detrás de esa frase fue mayor y conmovedor por la urgencia de las palabras de una mujer que literalmente había dado su vida por quienes son menos tenidos en cuenta. “Quiero que ustedes tomen la bandera y empiecen a predicar a los niños”.

¡Theda querida! Gracias por no bajar los brazos aun en tu vejez. Gracias por animarnos a aquellos que ayer fuimos niños y recibimos de tu mano, directa o indirectamente, el mensaje de Salvación hoy recordemos aquel momento y cumplamos con la Gran Comisión empezando por los más pequeños. Seguramente habrá fiesta en los cielos. Imagino un coro de ángeles niños recibiéndote en honor a tu servicio. Me imagino al Señor diciéndote: “¡Hiciste bien, sierva buena y fiel!... ¡Ven a compartir la felicidad de tu Señor!"

Lizzie Sotola

Tomado de Notiprensa