28/3/10

En la comunión en armonía está la bendición de Dios

El Salmo 133 declara que es bueno y delicioso que los hermanos estén "juntos" y "en armonía", o sea de acuerdo. Jesucristo dijo en Mateo 18.19 que si en la tierra dos se ponen de acuerdo para orar por algo, lo que pidan, les será: ¡Concedido!

Ese término "de acuerdo",viene de Sunmphoneo: sum: junto, y phoneo: sonar. Es sonar simultáneamente, estar en acuerdo, estar en armonía. La palabra "Sinfonía", viene de este término.

Por eso Pablo, le escribe a la Iglesia de Corinto y les ruega en el nombre de Jesucristo, en la primer carta (1:10)que vivan en armonía, que eviten las disensiones, que tengan un mismo pensamiento y un mismo propósito.

Pablo veía a la Iglesia de Corinto como una gran orquesta, donde cada persona era un instrumento y ese instrumento debía ejecutar la misma partitura (el mismo pensamiento), debía estar tocando en el mismo tono (no debían disentir) y tener el mismo propósito, que era podríamos decir, ejecutar excelentemente la obra musical.

Se puede estar juntos sin pensar lo mismo, sin estar unánimes. Se requiere de la Iglesia que tengamos una misma mente, un mismo parecer, un mismo pensamiento. Qué poder se libera cuando estamos en esta condición y elevamos nuestra oración a Dios.

¿Andarán dos juntos si no están de acuerdo?

En la segunda carta a la misma Iglesia, Pablo les dice: "Por lo demás hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros". (13:11).

Y en la carta a los romanos, (12.16), el apóstol escribe: "Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión."

La división debilita al Cuerpo de Cristo. La división es pecado. Un reino o una casa dividida contra sí mismo, no prevalece, no permanece. Es necesario dejar de lado contiendas, competencia, celos, orgullo, envidia, discusiones, ofensas, soberbia.

Los 120 discípulos estaban juntos y unánimes, orando y esperando la promesa de Jesucristo; el descenso,el bautismo del Espíritu Santo que conocemos como Pentecostés y se relata en Hechos capítulo 2.

¡Qué Gloria, qué Avivamiento! Claro que Dios derrama bendición y vida eterna donde están los hermanos en comunión, juntos, en armonía. Qué desperdicio cuando cristianos que se dicen ser y dejan lugar a dudas, faltan al culto, se pierden la comunión por un asado, un paseo, o por están más tiempo en la cama entregados al sueño.

Qué hermoso es ver a la Iglesia, cuando Dios desciende, cuando los rostros expresan alegría y están contentos creyendo en las promesas de Dios, viviendo el cumplimiento de esas promesas y caminando por las obras que Dios preparó de antemano para que por ellas andemos.

EB

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