1/2/10

Obediencia y oposición

Jesús estaba determinado desde pequeño (como cuando "se perdió en el templo") a cumplir con el propósito por el cual fue enviado. No aceptaba sugerencias ni distracciones.

No fue fácil para Jesús cumplir su misión. Ni aún sus hermanos creían en Él: Juan 7:1-9; su familia llegó incluso a creer que estaba loco: Marcos 3:31-35 y otros lo acusaron de estar endemoniado: Marcos 3:22. ¿Endemoniado Jesús?

Sí, no solo "endemoniado" sino loco: Juan 10:20; por si esto fuera poco y más aún tratándose del Hijo de Dios que vino al mundo para que todos sean salvos creyendo en El, (Juan 3:16)lo tildaron de "samaritano" lo cual era un insulto casi equivalente a ser recaudador de impuestos y estar al nivel de las prostitutas, tres categorías de gente despreciable para el pueblo judío: Juan 8:48.

De Jesús llegaron a sugerir que era hijo natural o hijo de fornicación: Juan 8:41.

En aquella ocasión que abrió el rollo en la sinagoga y se reveló como el Mesías o Ungido de Dios, (Lucas 4:18-19), quisieron tirarlo por un precipicio y más de una vez estuvieron a punto de apedrearlo: Juan 7:31.

Su primo, y antecesor, testigo de aquella voz del cielo que dijo cuando el bautismo en el río Jordán: "Este es mi hijo Amado, en Él tengo complacencia", ya en la cárcel, llegó a dudar de que era realmente el Enviado de Dios y mandó a sus discípulos a preguntarle si era el que había de venir o había que seguir esperando a otro: Lucas 7:18-19.

Pero además dijeron de Jesús que era glotón, comilón, amigo de pecadores, cuestionaron su autoridad los escribas, los sacerdotes y las "autoridades" de la dictadura romana y el populacho. Sufrió el desprecio permanentemente.

Ahora vemos a Jesús en el Huerto, ya casi podemos oír en la noche el murmullo de la turba que viene con antorchas encendidas, palos para detenerlo o mejor dicho, para agarrarlo...algunos perros ladran en medio de la oscuridad y el infierno parece estar agazapado a punto de darse un banquete, pero Jesús está orando:

Juan 17:4: ahí creo que está la clave de lo que he encontrado en esta Palabra. Jesús dice palabras más, palabras menos: Padre, hice lo que tenía que hacer, completé la obra. Ya está. No dejé la cosa incompleta. Como cuando luego en la cruz dijo: "Consumado es".

Qué tremenda oración si pudiéramos tenerla más en cuenta cada día de nuestra vida, ya que declara el deseo de Jesús, del Padre y del Espíritu Santo, el deseo del corazón de un Dios tremendamente amoroso y misericordioso, justo y santo, eterno, inconmovible, grande y poderoso.

Es que cuando te determines a obedecer a Cristo, tan sólo cuando decidas en tu corazón seguirle sin dilaciones ni gambetas, sin medias tintas ni tibieza, cuando digas voy a congregarme y perseverar, cuando decidas orar, pasar más tiempo especial en su Presencia, y siempre que tomes decisiones para hacer aquello que Dios ha trazado para tu vida, vas a tener problemas, dificultades, oposición, guerra.

No será fácil.

Jesús aprendió la obediencia dice la Palabra. ¿Jesús "aprendió"? ¡Qué loco que es esto! Jesús fue obediente en predicar donde tenía que hacerlo, en ministrar en buscar a las ovejas perdidas de la casa de Israel, no se quedó en la comodidad cuando fue tentado a hacerlo, cumplió su propósito en tan sólo 3 años lo culminó.

Si Jesús encontró tanta oposición miserable, soez y reptal si se puede decir, por aquello de la serpiente en su andar tortuoso buscando el talón para hincar sus colmillos, si el Maestro tuvo que pelear y no fue fácil, entonces por qué a veces o siempre o frecuentemente parece que pensamos que todo tiene que ser fácil.

Que parece que Dios no se da cuenta que lo estoy siguiendo, que mirame Jesús qué bueno o buena que soy. Por qué se pone tan difícil la cosa Señor...

Obediencia y oposición.

Y por último una advertencia final: Lucas 21:34-36

EB

1 comentario:

Anónimo dijo...

Abrazitos y abrazotes... el eze los lee... y cada tanto... besos

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