16/2/09

No conformarse a este sistema

"No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento; para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta." (Romanos 12:2, RV)

Este mundo es un sistema anti-Dios, anti-Cristo, un sistema sin Dios, contrario a Dios, pues su dios es el diablo, como declara Pablo en Segunda Corintios 4:4. En cuanto a la parte espiritual Dios dice "no hay Dios fuera de mí", el mundo dice "todos los caminos conducen a Roma; todas las "religiones" son buenas; en cuanto a la pareja el mundo enseña si te gusta, comiencen a tener intimidad, tengan sexo a ver si son compatibles, no hace falta casarse. En cambio Dios nos enseña a llegar vírgenes al matrimonio y reserva el sexo solamente para este ámbito y entre un hombre y una mujer. En cuanto a las posesiones el mundo pone el énfasis en tener y acaparar, en cambio Dios nos enseña que teniendo sustento y abrigo estemos contentos con eso. En todas las cosas el mundo enseña que sigamos nuestros gustos y deseos, la Palabra de Dios antepone a esto que el deseo de los ojos, la vanagloria de la vida, todo esto es pasajero, no proviene del Padre, los que buscan satisfacer la carne nunca podrán agradar a Dios porque satisfacer la carne es sembrar para muerte y el mundo y sus deseos pasarán pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Dios nos dice que no nos conformemos a estas ideas. Conforméis viene de un término griego: suschematizo. Se refiere a conformarse uno a la moda exterior o la apariencia, acomodándose a un modelo o diseño. En este caso el modelo es inspirado por Satanás, el dios de este siglo.

Acá y en Primera Pedro 1:14 son los dos únicos lugares del Nuevo Testamento donde está esta palabra. Debemos ser hijos de Dios pero hijos obedientes y no conformarnos a los deseos que teníamos antes, estando en nuestra ignorancia, en la vanidad de nuestra mente, con un corazón duro, alejado de Dios.

La propuesta divina, es que nos transformemos por medio de la renovación de nuestro entendimiento. Dedicar nuestra mente a los ideales del Reino de Dios. "Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad." Filipenses 4:8

El carácter y la conducta empiezan en la mente. Nuestros actos se ven afectados por aquellas cosas a las que damos cabida en nuestros pensamientos. Concentrarnos en las cosas que traen una vida digna y la paz de Dios es lo que debemos hacer. El esquema, el diseño de valores del mundo es contrario a Dios, inspirado por el enemigo de nuestras almas.

En este proceso de transformar nuestra mente podremos comprobar cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Cada día podremos poner a prueba que la voluntad de Dios es agradable y perfecta.

Transformar nuestro entendimiento es obediencia. Dios demanda obediencia fiel. Jesús fue absolutamente obediente a la voluntad de su Padre. Obediencia a Dios es lo que debe caracterizar nuestra vida, somos santos. Esto es cumplir la voluntad de Dios y rechazar los deseos que antes nos dominaban porque éramos ignorantes.

Fuimos escogidos en Dios, separados por el Espíritu Santo para vivir en obediencia a Cristo. No dejes que los deseos de antes continúen modelando o dirigiendo tu vida. Deja que la obediencia a Dios purifique tu vida.

La salvación por la fe es un acontecimiento único mientras que la renovación de la mente por la Palabra es un proceso continuo. El verdadero discípulo se entrega a la Palabra de Dios para transformarse en santidad, en alguien que irradia a Cristo y que es radicalmente diferente de la gente del mundo, un "bicho raro".

Esteban Blanco

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