4/3/12

Los talentos y las motivaciones

En el Evangelio de Mateo, capítulo 25, versículos 14 al 30 Jesús pronuncia la Parábola de los talentos. El talento era de un gran valor, algo así como más de 21 kilos de plata, 60 minas o 6.000 dracmas. Digamos, para entender, que valía mucho, que tenía un valor muy alto.

A tres siervos se les da a cada uno según su capacidad. (Recomiendo leer toda la cita bíblica). Hoy quiero compartir acerca de la motivación del tercer siervo mencionado aquí.

Pues tanto el primero como el segundo, hicieron producir los bienes que eran del Señor. Pero el tercer siervo, a quien su señor califica de malo y negligente, tenía un concepto errado de su amo. Le tenía miedo, y el miedo lo paralizó. Fue y cavó un pozo en la tierra y enterró las mil (según la NVI) monedas de oro que se le entregaron para que las administre.

Entonces cuando -pasado mucho tiempo- regresó el amo. ¡El Señor regresa pronto, tendremos que rendir cuentas! Los llamó a sus siervos para que presenten sus informes y los dos siervos primeros fueron aprobados porque hicieron lo correcto, fueron motivados correctamente en sus corazones y no se quedaron paralizados, se movieron y produjeron y por eso fueron aprobados y promovidos a cosas mayores.

El siervo negligente en cambio, tenía una motivación errada, equivocada, desenfocada, incorrecta de su amo. Tenía miedo de su señor. Algunos tienen miedo del Señor. Están paralizados por el miedo y solamente calientan los bancos de la "iglesia" por algún tiempo cada semana.

Un concepto errado del Señor, una motivación errónea lleva a la inacción, a no hacer nada por el miedo a fracasar. La persona piensa que si hace algo puede equivocarse, piensa que va a fallar.

Es necesario estar fundados en el Amor del Padre. Dios nos ama con amor eterno. Siempre nos amó, siempre nos amará. No debemos hacer nada para "ganarnos" el amor de Dios.

Cristo en la cruz, entregado, sufriente, humillado, escupido, y entregando su vida por amor a nosotros, qué más podemos pedir. Hagamos lo que hagamos, Dios nos ama igual, nos equivoquemos o no, Dios nos ama.

Ese amor debe inspirarnos a servir a Dios. A no tenerle miedo, a vivir en temor de Dios, en santidad, amándole, sirviéndole, fructificando, multiplicándonos. Fieles en lo que se nos ha encargado. Aunque sea poco lo que hacemos o desarrollamos, en fidelidad.

Algunos han enterrado los talentos que Dios les dio. Es hora de desenterrarlos y hacerlos producir, ministrar con esos talentos. No descuidarlos, no abandonarlos, sin miedo, confiar en el Señor.

El te ama, confía con todo tu ser en El.

1 comentario:

Noemi dijo...

Es una bendición poder visitar su blog, un saludo desde El Salvador Centroamerica, les invito a visitar mi blog www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com
COMPARTO MI TESTIMONIO DE SANIDAD PARA LA GLORIA DE DIOS.

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