2/3/17

Dios lo hará por causa de su Nombre

La Palabra de Dios se encuentra en el libro de Ezequiel capítulo 36.

Dios dice que nos infundirá un corazón nuevo y nos infundirá un espíritu nuevo.

Dios declara a través del profeta que le habló a los huesos secos, que cambiará ese corazón de piedra por un corazón tierno, (de carne) un corazón sensible y apercibido a su presencia. 

La Palabra tiene ese condimento divino, que el que hace la obra en nosotros la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Hay un principio y un final. Alfa y Omega. Todo completo, Dios no deja huecos, no deja baches, El termina lo que empezó.

La causa o la razón por que Cristo lo hace no es por consideración a nosotros pueblo rebelde, sino por causa de su Nombre.

Nombre sobre todo nombre que se nombra arriba en el cielo o abajo en la tierra es el Nombre de Jesús.
Y en El solamente en El hay salvación y vida eterna.

Argentina un pueblo que reincide en la idolatría, en la queja y la rebeldía contra la autoridad establecida por Dios.

Pero he aquí una promesa que entiendo no es sólo para Israel como nación incluso como país, sino para su pueblo, los que nos llamamos hijos de Dios. Cristianos. "Creyentes".

Una mirada del estado de nuestro país, una palabra que podemos declarar sobre él.

Dios no ha perdido, Dios no es un perdedor, Dios es ganador, Dios ha ganado en la cruz, en Jesucristo, la Victoria Total sobre la muerte, sobre Satanás, sobre el infierno, el mundo, las enfermedades, el pecado y todas las miserias y principados y potestades del mal.

Es por eso que no dejará las cosas a medias. Es por que Dios es completo y por causa de su Nombre que hará lo que dijo que va a hacer.

Bendito tiempo que vivimos en el que podemos ser parte comprometida, activa, en esta promesa para correr compungidos, avergonzados por nuestros pecados a los pies de Cristo donde alcanzaremos Misericordia y encontraremos Gracia para el oportuno Socorro.

El Arrepentimiento para pedir el perdón a Dios por la idolatría, la brujería, la hechicería, la violencia, los robos, los homicidios, la corrupción en el Estado, en las instituciones.

La mentira, la indiferencia y la dureza de corazón ante el prójimo, perdón por la anomia, perdón por  la burla, el odio y la envidia. 

Perdón por los adulterios y fornicaciones, perdón por los abortos, por los abusos. Pedir perdón a Dios y a los ofendidos por torcer el derecho y corromper la justicia persiguiendo al inocente y ensalzando al delincuente.

Hemos avergonzado a Dios con nuestro mal testimonio. Como hijos de Dios hemos permitido que los diarios hablen de pastores o ministros practicando el pecado. Lo han oído las naciones. 

Como argentinos hemos despilfarrado los recursos económicos, naturales e intelectuales. Mientras millones pasan hambre en el mundo, nosotros nos damos el lujo de tirar alimentos, de derrochar el agua, de contaminar la tierra, de cerrar las aulas a la educación, por eso debemos sentir vergüenza, llorar y llorar arrepentidos de verdad, CAMBIAR DE ACTITUD.

Esta promesa es también para nosotros hijos de Dios. Es para nosotros los argentinos. Dios cambiará ese corazón duro y pondrá un corazón tierno e infundirá su Espíritu Santo para cumplir con sus propósitos divinos donde su novia amada, la Iglesia de Jesucristo será la que revolucionará la sociedad entera, el mundo entero hacia Jesucristo.


“Voy a actuar, pero no por ustedes, sino por causa de mi santo nombre, que ustedes han profanado entre las naciones por donde han ido.    Entre las naciones, el mismo que ustedes han profanado entre ellas. Cuando dé a conocer mi santidad entre ustedes, las naciones sabrán que yo soy el Señor. Lo afirma el Señor omnipotente." (Ezequiel 36.22-23).

Gloria a Dios!


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