7/9/14

El Fundidor está sentado

Esta Palabra de Dios fue predicada hoy en Esquel, en Congregación Cristiana, la predicó mi esposa y me llegó profundo a mi corazón y está bendiciendo a muchos ya. La compartimos con Uds:

Pr. Esteban Blanco

Malaquías 3:3: "Se sentará como fundidor y purificador de plata; purificará a los levitas y los refinará como se refinan el oro y la plata." 

La plata tiene diferentes usos:orfebrería; electrónica, electricidad; medicina; fotografía, armas blancas; elaboración de espejos por su gran reflectividad; monedas, etc:

En 1516 cuando Juan Díaz de Solís descubrió el Mar Dulce que luego Sebastián Gaboto denominó Río de La Plata, creyendo que allí abundaba este metal; plata, que viene del latin "argentum", que quiere decir blanco, brillante y que luego toma de ese término nuestro país el nombre: Argentina.

En el año 1860 el presidente Derqui unificó el nombre como República Argentina.

Para obtener plata ocurre un proceso de fundición, un calentamiento a altas temperaturas, vez tras vez, hasta que todas las impurezas que suben a la superficie son quitadas.


Una y otra vez ocurre este proceso, hasta que la imagen del fundidor se refleja en forma perfecta en ella.

El Espíritu Santo, como fuego purificador, viene a nuestras vidas para poder hacer de nosotros piezas útiles y preciosas en sus manos.

Nosotros debemos pasar muy frecuentemente por este proceso para que las impurezas de nuestras vidas sean quitadas y reflejemos la imagen de El, como dice en 2ª Corintios 3.18:

"Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos la como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu."

Reflejamos la imagen de nuestro Señor:

1) No importa el uso o la pieza que seas, tu vida debe ser purificada. Así como la plata se usa para diferentes cosas, algunas visibles, otras no, pero para cada uso debe ser plata purificada.

Ocupando el lugar que ocupemos, visible o no, nuestra vida debe ser purificada.

Dios nos procesa, y no nos gusta, a través de diferentes maneras. Pero tenemos que tener la seguridad que el proceso de Dios es amoroso aunque a veces no lo entendamos.

Distinto es, que a raíz de nuestra desobediencia o pecado debamos pasar por el proceso.

2) Reflejar la imagen de Dios. Así como la Luna o el Lucero (planeta Venus) a quienes vemos tan hermosos y brillantes por las noches o en un atardecer, que sin la luz del sol que reflejan no tienen luz propia, sino que es la luz de la Estrella que ellos esparcen.


De la misma manera nuestra vida debe reflejar la luz de Dios. Ni Venus ni la Luna tienen luz propia, sino que reflejan la luz del Sol.

No debemos preocuparnos por brillar por nuestra capacidad, o bondad o esfuerzo humano, sino sólo dejar que nuestras vidas permitan el reflejo de la luz de Dios.

Por mucho que nos esforcemos, no podemos brillar por nosotros mismos, así como un satélite o un planeta no pueden transformarse en estrellas.

La transformación se produce cuando Dios me baña con su luz.

Pastora Raquel Wegrzyn

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